Los magistrados Daniel Alberto Cisneros, Víctor Horacio Blanco y Luis Alberto Nieves,
responsables de dictar sentencia en el juicio que se realiza en la localidad bonaerense
de Olivos por la muerte de Axel Blumberg.
«Largala, largala», gritó Martín «el Oso» Peralta por el celular justo en momentos en que pasaba el tren. Cortó la comunicación, entregó el móvil y se escabulló. Unos segundos después, un comando policial irrumpía en el lugar y detenía a Gerardo Justino Carmona.
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Esa noche, Peralta habría cobrado 60 mil pesos de rescate por el secuestro de Ana María Nordmann. Pero, en paralelo, movió una pieza que cinco meses después lo conduciría a prisión: Carmona, su compinche de entonces, sería luego el atajo para llegar a «el Oso» y su banda.
Fue, en rigor, uno de los informantes que más datos le aportó al entonces fiscal a cargo de la causa, Jorge Sica, para ubicar a Peralta y sus secuaces. En el proceso, dijo también que fue tentado con dinero por un supuesto miembro de la SIDE. «Yo no acepté», dijo.
Ayer, en la segunda jornada del juicio por el rapto y homicidio de Axel Blumberg -y otros tres secuestros- que se imputan a la banda de Peralta, Carmona fue uno de los dos imputados que aceptó la opción de declarar ante el tribunal oral. El otro fue el comisario Juan José Schettino.
Carmona, de 31 años, con 3 hijos, que era repartidor de pizzas cuando fue detenido, dio detalles minuciosos sobre cómo se habría vinculado con Peralta y José Díaz (que él conocía con el falso nombre de José Sosa), meses más tarde ejecutores del secuestro de Axel.
Otro rapto
Pero Carmona no aparece vinculado al caso Blumberg: figura entre los 16 acusados que juzga el Tribunal Oral Federal N° 2 de San Martín, pero por su conexión con el rapto de Nordmann. En rigor, fue detenido cuando se cobraba el rescate de ese hecho.
Todo había empezado la tarde del 15 de noviembre. Ese día -según contó ayer-, Peralta y José Díaz habrían aparecido por la casa de Carmona, en Polvorines, para tentarlo presuntamente con un «trabajo».
- ¿Te querés ganar mil pesos?, relató Carmona que le ofreció «el Oso», y le dijo que debía acompañarlo hasta la estación Villa de Mayo a «buscar un dinero», junto con Díaz y José Nápoli.
«Yo tenía a mi madre enferma y no tenía dinero, pero igual le dije que en ese momento no podía. Pero volvió a la tardecita», relató. En la segunda oportunidad, aceptó la propuesta y partió en un Fiat 147 blanco a cobrar el rescate del secuestro que no sabía si era de un hombre o de una mujer.
No sabía, aseguró ante el tribunal, de qué se trataba. Dio a entender que Peralta lo llevó con el solo objeto de usar su celular para comunicarse con la familia del raptado.
Un arrebato de ingenuidad, podría especularse, para Carmona, que presenta en su prontuariado un robo calificado y dos condenas por tenencia de armas de guerra, ilícitos por los cuales estuvo detenido en la cárcel de Olmos entre 1994 y 1997.
Ayer, Carmona detalló -como antes había hecho durante la instrucción- con rigor clínico las tareas, roles y movimientos de la banda de Peralta. Se explayó, además, respecto de la colaboración que le prestó a Sica para la detención de Peralta y los hermanos Díaz.
«Era el que más mandaba -dijo en referencia a Peralta-; decía cómo había que hacer las cosas.» Su cercanía a la banda se produjo -detalló- en el caso Nordmann y estuvo en contacto con Díaz y José Nápoli -que sólo aparece imputado por el secuestro de Nordmann- a quien, según su testimonio, conoció a través de Fernando Peralta, hermano fallecido de «el Oso».
Los hermanos Peralta, señaló Carmona, robaban autos. Allí aparecen en escena otros dos imputados: Pablo «Chupete» Díaz, a quien le llevaban coches para que arregle, y Jorge Sagorsky, supuesto reducidor de autos -y se presume que «informante»- del subcomisario de la Federal Daniel Gravina.
Carmona fue específico respecto de la colaboración que prestó a la Justicia, a través de «apuntamiento» -llevó a posibles lugares donde podrían tener cautivos- y cuando el fiscal Sica lo convocó para hacerlo escuchar los diálogos telefónicos entre Peralta y Blumberg para negociar el monto del rescate. Por ese medio, se comprobó la identidad de «el Oso» como presunto ejecutor del secuestro de Axel. «Yo di los datos para que sea atrapada la banda», dijo y recordó que fue quien orientó la búsqueda de Peralta y Díaz hacia Córdoba, donde fueron finalmente detenidos.
El acusado contó, además, que mantuvo «cinco reuniones» con Sica y sus colaboradores para aportar información a la causa.