El Banco Central (BCRA) volvió a comprar dólares este martes 16 de junio, tras el feriado, y las reservas internacionales brutas cortaron la racha negativa con una suba de u$s236 millones, la suba diaria más importante en lo que va de junio. La autoridad monetaria adquirió u$s79 millones en el mercado oficial, equivalente al 11% del volumen operado, que alcanzó los u$s725 millones.
Las reservas registraron el mayor salto diario de junio, pese a otra compra moderada del BCRA
La autoridad monetaria elevó el saldo comprador de junio a u$s952 millones y las reservas brutas avanzaron hasta u$s47.655 millones. El mercado monitorea si la menor intervención en futuros y dólar linked anticipa un cambio de estrategia para el segundo semestre.
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El rebote del oro impulsó la mejora diaria de las reservas, mientras el BCRA sostuvo las compras en el mercado oficial y elevó el saldo acumulado de junio.
Con este resultado, el saldo comprador de junio subió a u$s952 millones, mientras que las compras netas acumuladas en lo que va de 2026 llegaron a u$s10.621 millones. El dato confirma que el BCRA se mantiene del lado comprador, aunque el mercado empieza a mirar con más atención cuánto de esa intervención responde a oferta genuina y cuánto depende de una demanda privada todavía contenida.
Las reservas brutas, en tanto, finalizaron en u$s47.655 millones. El rebote del stock respondió principalmente al efecto valuación del oro, según confirmaron fuentes oficiales a Ámbito, luego de que el metal avanzara 0,57% en la rueda y acumulara una mejora cercana al 3% frente al cierre del viernes, con el feriado del lunes de por medio, en medio de la expectativa por una definición del proceso de paz en Medio Oriente. A ese impacto se sumó el saldo comprador del BCRA en el mercado oficial, donde la autoridad monetaria adquirió u$s79 millones.
La recomposición del stock bruto alivió parcialmente la caída de la semana previa, pero no despejó la discusión de fondo. Aunque el BCRA ya superó el piso de la meta anual de compras, fijado en u$s10.000 millones, el mercado sigue monitoreando cuánto de esas adquisiciones logra traducirse en una acumulación sostenida de reservas netas, en un contexto de pagos, movimientos con organismos, encajes y variaciones de valuación de activos.
El dólar oficial rebotó, pero sigue lejos del techo de la banda
En el frente cambiario, el dólar mayorista subió 0,60% y cerró a $1.436,5 para la venta, luego de haber acumulado una baja semanal de $12, equivalente a 0,8%, en la semana previa. La cotización se mantuvo lejos del techo del esquema de bandas, que este martes se ubicó en $1.742,24, con una distancia de 19,86%.
El rebote del mayorista se dio en una rueda de mayor volumen y con una participación oficial moderada. Los operadores explican el movimiento por un reacomodamiento en la dinámica de oferta y demanda de divisas, después de varias jornadas en las que la mayor disponibilidad de dólares comerciales y financieros había contribuido a moderar las presiones alcistas.
A nivel minorista, el dólar oficial relevado por el BCRA se ubicó en $1.453,61, con una suba diaria de 0,07%. Entre los dólares financieros, el MEP avanzó 0,20% hasta $1.453,73, mientras que el contado con liquidación (CCL) subió 0,30% y cerró a $1.495,98. En el mercado informal, el dólar blue aumentó 0,68% y terminó en $1.470 para la venta, según un relevamiento de Ámbito en la city porteña.
Con esos valores, la brecha entre el blue y el oficial quedó en 2,33%, todavía en niveles bajos para los parámetros históricos del mercado cambiario argentino. La distancia entre el CCL y el mayorista, en tanto, se mantuvo cerca del 4%.
Futuros al alza y tasas implícitas contenidas
Los contratos de futuros operaron con mayoría de subas en los tramos de 2026. El contrato de junio avanzó 0,38%, julio subió 0,41%, agosto ganó 0,40%, septiembre trepó 0,39%, octubre y noviembre aumentaron 0,29%, y diciembre sumó 0,19%. En los tramos más largos, los movimientos fueron más acotados: enero de 2027 subió 0,18%, febrero 0,03%, marzo 0,09%, mientras que abril cayó 0,23% y mayo retrocedió 0,03%.
Aun con el rebote de la curva, las tasas implícitas se mantuvieron relativamente contenidas. Para junio, el mercado pricea una tasa de 1,51% mensual, equivalente a 18,15% anualizado, mientras que para julio estima 1,67% mensual, o 20,04% anualizado.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) también dejó una referencia clave para el sendero cambiario. La mediana de los analistas proyectó un dólar mayorista de $1.422 para junio, $1.447 para julio y $1.476 para agosto. Frente al cierre actual, el mayorista quedó por encima de la estimación de junio, pero todavía por debajo de la previsión de julio.
En materia de inflación, el REM de mayo estimó una suba de precios de 2,1% para junio, 2% para julio y 1,8% para agosto. Esa combinación sigue mostrando un tipo de cambio esperado que corre por debajo de la inflación proyectada: para diciembre, el consenso prevé un dólar de $1.658, lo que implicaría una suba interanual cercana al 14,5%.
En el frente de tasas, la TAMAR bajó de 21,50% a 21,38%, mientras que la BADLAR retrocedió de 20,19% a 20,00%. La evolución de los rendimientos en pesos seguirá bajo seguimiento por su impacto sobre el carry trade y sobre la demanda de cobertura cambiaria.
Menor señal de intervención en futuros y dólar linked
La dinámica reciente del mercado volvió a poner en foco el rol del BCRA más allá del segmento de contado. El economista Gustavo Ber explicó que “el BCRA redujo su participación en la plaza, dejando más espacio a la demanda privada por diferentes canales, más allá de extender las compras, posiblemente buscando adaptar la estrategia hacia el segundo semestre”.
Esa lectura también aparece en los datos de futuros y dólar linked. Según Portfolio Personal Inversiones (PPI), el interés abierto de los futuros de dólar creció u$s105 millones en la última semana, muy por debajo del salto de u$s473 millones registrado en la primera semana de junio. Si bien el aumento del interés abierto suele leerse como un indicio de intervención oficial, la firma advirtió que también puede responder a estrategias privadas cuando aparecen sintéticos atractivos de tasa en pesos.
En particular, desde PPI señalaron que una parte de esas operaciones pudo estar vinculada al sintético “long TZV26/short futuro de junio”, asociado a la venta de TZV26 en el mercado secundario. Por eso, el crecimiento más moderado del interés abierto no permite determinar con claridad si fueron privados abriendo posiciones o si el BCRA se colocó short en futuros. En caso de haber intervenido, el monto habría sido sensiblemente menor al de la semana previa.
La misma señal se observó en el segmento dólar linked. En este sentido, el volumen operado bajó de un promedio de u$s262 millones en la primera semana de junio a u$s176 millones en la segunda, lo que permite inferir una menor presencia oficial. A partir de los datos monetarios, PPI estimó que las ventas de TZV26 por parte del BCRA habrían rondado los u$s630 millones de valor nominal en la primera semana y unos u$s250 millones entre lunes y martes de la segunda, con la posibilidad de que hayan sido cercanas a cero entre miércoles y viernes.
El punto relevante es que, pese a esa menor intervención, el resultado del mercado de cambios fue prácticamente el mismo. PPI remarcó que el BCRA compró u$s437 millones en la primera semana y u$s436 millones en la segunda. Ajustado por una menor presencia en instrumentos de cobertura, el balance de la última semana luce más favorable para la autoridad monetaria.
De todos modos, la performance de junio sigue por debajo de la de los meses previos. Las compras diarias pasaron de un promedio de u$s138 millones en abril y u$s137 millones en mayo a cerca de u$s90 millones en lo que va de junio. Esa desaceleración mantiene abierta la pregunta sobre qué ocurrirá cuando la oferta estacional del agro pierda intensidad.
Agro, Mundial y demanda privada: las variables que mira el mercado
De cara a las próximas semanas, los operadores seguirán de cerca la liquidación de exportaciones agrícolas, el comportamiento de la demanda privada de divisas y el impacto que puedan tener los viajes al exterior durante el Mundial sobre los gastos en moneda extranjera. También será clave observar el grado de intervención oficial, en un contexto en el que el BCRA busca otorgar mayor protagonismo a la oferta y demanda privada.
La estabilidad cambiaria actual responde a una combinación de factores: mayor oferta proveniente del agro, energía y minería; menor demanda de algunos sectores importadores; y continuidad de las compras oficiales. Sin embargo, detrás de esa mejora aparecen señales menos lineales.
Un informe de Estudios Económicos del Banco Provincia advirtió que la menor actividad industrial se convirtió en un “socio silencioso” del BCRA en la acumulación de divisas. Entre enero y la primera mitad de junio, la autoridad monetaria compró más de u$s10.000 millones, pero al mismo tiempo la demanda de dólares por parte de la industria cayó de un promedio cercano a u$s4.000 millones anuales entre 2012 y 2023 a unos u$s2.000 millones durante 2026.
Según el informe, esa reducción está directamente vinculada a la caída de la actividad manufacturera. En este sentido, el Índice de Producción Industrial (IPI) muestra una contracción del 11,5% respecto de la primera mitad de 2023, con fuertes diferencias entre sectores. Como consecuencia, el déficit comercial de dólares de la industria se redujo a la mitad, aunque no por un salto exportador sino por una menor demanda de importaciones derivada de la desaceleración económica.
Al mismo tiempo, otros sectores ganaron peso en la generación de divisas. Entre enero y abril, el complejo energético y minero acumuló un superávit de u$s8.200 millones, equivalente a cerca del 85% de lo aportado por el sector agropecuario en el mismo período. En contraste, la flexibilización de las restricciones para la compra de dólares por parte de personas físicas permitió que los ahorristas adquirieran alrededor de u$s12.000 millones durante el arranque de 2026, aumentando la salida de divisas por ese canal.
El desafío para el Gobierno será sostener ese equilibrio en la segunda mitad del año. Por ahora, junio mantiene un saldo comprador positivo de u$s952 millones y las reservas rebotaron hasta u$s47.655 millones. Pero el mercado seguirá mirando si el BCRA puede conservar el ritmo de acumulación cuando la liquidación del campo pierda fuerza, la demanda privada gane protagonismo y los gastos vinculados al Mundial empiecen a presionar sobre el mercado cambiario.
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