13 de junio 2023 - 00:00

La sombra de Berlusconi sobrevoló durante décadas el cine italiano

Además de haber obtenido un Oscar con “Mediterráneo”, film que produjo, su figura controvertida y su huella en la cultura fueron blanco de cineastas famosos como Sorrentino, Moretti y el mismo Fellini.

silvio y los otros. Toni Servillo en la película de Paolo Sorrentino.
silvio y los otros. Toni Servillo en la película de Paolo Sorrentino.

Admirado, envidiado y aborrecido, el polémico magnate Silvio Berlusconi, fallecido ayer, dejó su huella no sólo en los negocios y la política de Italia (ver pág. 17 de esta edición), sino también en el deporte, el cine, los medios de comunicación y las costumbres. Las malas costumbres, dicen muchos, considerando sus casos comprobados de corrupción pública, orgías con menores de edad y vulgarización extrema de la televisión privada. De la nada, creó Mediaset, poderoso multimedia que le permitió influir en sus connacionales. La parte buena, digamos, es que por allí se difundieron exitosamente en Italia “Más allá del horizonte”, “Cosecharás tu siembra” y otras telenovelas argentinas. Una rama de Mediaset es Medusa Film, la productora y distribuidora de cine que le dio una de sus satisfacciones más limpias, cuando “Mediterráneo”, de Gabriele Salvatores, ganó el Oscar 1991 al Mejor Film Extranjero. El fue uno de sus productores.

También condujo la Silvio Berlusconi Comunications, donde se registran algunos títulos menores de Giuseppe Tornatore, Roberto Benigni en sus comienzos, Franco Nero, Maurizio Nichetti, Bud Spencer, Lina Wertmuller con Sophia Loren, Christopher Lee haciendo de Sherlock Holmes, la porno star Serena Grandi, Alberto Sordi, Lamberto Bava y hasta el famoso izquierdista chileno Miguel Littin, cuando hizo la coproducción “Sandino”, fallida biopic del líder nicaragüense (bien vale el refrán “nunca digas de esta agua no he de beber”).

Paralelamente, fueron apareciendo varias –y a veces muy buenas- películas de rechazo a Berlusconi y lo que sus métodos y su influencia significaban para los italianos. Por ejemplo, “Ginger & Fred”, de Federico Fellini, 1996, donde una pareja de viejos bailarines sufre lo suyo en el canal privado de un tal “cavalier Fulvio Lombardoni” con gustos berlusconianos. Nanni Moretti le dedicó un documental, “Aprile” (1998) que indaga en las razones del desconcertante triunfo electoral de Berlusconi, y una sátira que lo alude en forma relativamente indirecta, “El caimán” (2006, lo representa el cómico Michele Placido). Y Paolo Sorrentino hizo en 2018 un film de tres horas y gran despliegue centrado en la crisis conyugal y política que el cavaliere debió sortear en 2006, “Silvio y los otros” (“Loro”). Protagonista, capaz de manejar todas las variables y los estados de ánimo del personaje, el gran Tony Servillo.

También cabe anotar la comedia “Vacanze di Natale 95” (Neri Parenti, 1995, donde el protagonista piensa en Berlusconi apenas alguien dice “Él”) y el documental “Videocrazy. Basta apparire”, basta aparecer (Erik Gandini, 2009), que se estrenó en Argentina con ese mismo título, y que pinta la degradación del espectáculo televisivo y de los propios noticieros bajo la orientación berlusconiana.

La lista suma otros documentales, que hoy convendría repasar: “Citizen Berlusconi. Il presidente e la stampa” (A. Cairola y Susan Gray, 2003), “Quando c’era Silvio. Storia del período berlusconiano” (Ruben Oliva, 2005), “Sua maestá Silvio Berlusconi”, Stéphane Bentura, 2006), “Berlusconi: Affaire Mondadori” (Mosco Boucault, 2007), “Silvio Forever” (R. Faenza y F. Macelloni, 2011, biografía no autorizada), “S.B. Io lo conoscevo bene” (G. Durzi y G. Fasanella, 2012, reportaje a su gente cercana), “Belluscone. Una storia siciliana” (F. Maresco y T. Sanguinetti, 2014, sobre los amigos de la mafia). La lista sigue.

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