El lunes 3 de junio fue declarado por la ONU como el Día Mundial de la Bicicleta, un medio de transporte que cada vez usan más argentinos para ir a trabajo con el fin de realizar actividad física cuando no se dispone de mucho tiempo y para sentirse más conectado con el medio ambiente.
Además de observar cambios positivos en relación a la salud física y mental, existen repercusiones positivas en las relaciones intergrupales de quienes incorporaron actividad física a las horas de trabajo. “Los veo orgullosos de ellos mismos, felices con su ejercicio diario”, asegura Martin Brambati, Sr. Engineering Manager de Eventbrit.
Dar el ejemplo parece ser la mejor estrategia a la hora de contagiar esta tendencia: “En invierno voy en bici a trabajar, me gusta y me hace sentir bien. En verano alterno entre correr y bici. Lo pude hacer gracias a que en la oficina contamos con un camarín con ducha y todos los elementos necesarios para desayunar y arrancar a trabajar luego de la actividad física”, agrega Brambati.
Existen algunas razones por las que no todos son adeptos a esta iniciativa. Las principales están relacionadas con el clima, ya que cuando hace mucho frío hay varios desertores; otras están vinculadas a cuestiones familiares, como llevar los hijos al colegio antes de ir a trabajar. Sin embargo, estos aspectos fueron minimizados ya que hay grandes ventajas al ejercitarse que compiten contra las excusas:
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