Solos, con azúcar, con canela o con dulce de leche, ideales para cualquier merienda en familia.
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Los churros forman parte del recetario clásico de nuestra cultura. Su cocción suele asociarse a la fritura profunda, el aceite caliente y una preparación pesada. Sin embargo es posible modificar este hábito de cocción ya que existen alternativas domésticas que permiten obtener un resultado similar ensabor y consistencia, con un impacto menor desde el punto de vista nutricional y una elaboración más simple.
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La propuesta se basa en mantener la fórmula tradicional y modificar el método de cocción. Al optar por horno convencional o freidora de aire, el producto final conserva un exterior dorado y un interior tierno, sin la absorción de grasa típica de la fritura.
El principal cambio de esta preparación radica en el proceso térmico, no en los ingredientes. El calor seco del horno o el flujo de aire caliente de la freidora permite lograr una cocción pareja, con una superficie firme y un centro suave, características valoradas en este tipo de masas.
Estos churros livianos funcionan como una opción versátil para el consumo cotidiano. Acompañan bebidas calientes como mate, café o chocolate, y admiten terminaciones clásicas con azúcar y canela o rellenos dulces, sin perder el perfil casero que los identifica.
Ingredientes
1 taza de agua
1 taza de harina (puede ser común o integral)
1 cucharada de azúcar
1 pizca de sal
2 cucharadas de aceite neutro (opcional)
Azúcar y canela para espolvorear
Preparación
Calentar el agua con la sal y el azúcar en una olla.
Cuando hierva, agregar la harina de golpe y mezclar hasta formar una masa homogénea.
Dejar entibiar y colocar la masa en una manga pastelera con pico rizado.
Formar los churros sobre una bandeja con papel manteca.
Cocinar en horno precalentado a 200 °C durante 20 minutos, o en freidora de aire por 12-15 minutos hasta que estén dorados.
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