El clima más frío obliga a cambiar hábitos y sacar del armario todas esas camperas, bufandas y prendas térmicas que quedaron al fondo durante el verano. Cuando se da una ola polar, la gran mayoría cree que la mejor defensa consiste en sumar varias capas de abrigo, aunque esa decisión no siempre da resultado.
Por qué no conviene ponerse tanta ropa para protegerse del frio y cómo aplicar correctamente el "efecto cebolla"
Una técnica muy usada durante las temporadas de bajas temperaturas te puede jugar en contra y afectar de manera negativa al cuerpo.
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Los expertos recomiendan una nueva técnica para combatir el frío de manera eficaz.
Ahora, los especialistas en vestimenta térmica y cuidado corporal sostienen que el exceso de ropa puede generar el efecto inverso al esperado. El secreto no pasa por la cantidad de prendas, sino por elegir los materiales adecuados y combinar cada capa de manera correcta.
Usar muchas capas puede ser una contra para el frio
Cuando baja la temperatura abruptamente, uno piensa que debe ponerse varios buzos, camperas y remeras al mismo tiempo, pero la realidad es que esa acumulación de prendas puede provocar problemas con la transpiración y la pérdida del calor corporal. El cuerpo humano regula su temperatura todo el tiempo, por lo que, si una persona se abriga demasiado, el organismo produce sudor.
Esa humedad que se genera queda atrapada entre las telas y, al enfriarse, genera una sensación térmica mucho más incómoda. El problema aparece especialmente cuando se hacen caminatas largas, actividad física o movimientos en la calle, ya que, aunque afuera haga apenas entre 5°C y 7°C, el esfuerzo corporal con tantas capas de abrigo alcanza para elevar la temperatura interna y provocar sudoración.
A medida que pasa el tiempo, el sudor se evapora y el aire frío reduce el calor del cuerpo, dejando a la persona con más sensación de frío que al principio, incluso con varias prendas encima. Además, el exceso de ropa limita los movimientos, dificulta caminar con comodidad y genera cansancio más rápido, por lo que los especialistas recomiendan priorizar prendas térmicas y materiales respirables antes que sumar capas sin criterio.
Efecto cebolla: cómo aplicar la técnica de las tres capas
El llamado "efecto cebolla" no tiene que implicar ponerse ropa sin parar, ya que la técnica original se basa en tres capas específicas que conservan el calor corporal y evitan la humedad:
- La capa inicial tiene contacto directo con la piel y mantiene el cuerpo seco. Lo más recomendable es elegir remeras térmicas o telas técnicas capaces de expulsar la humedad hacia afuera.
- La segunda capa busca retener la temperatura corporal. Acá entran los buzos de polar, micropolar o materiales aislantes que conservan el calor sin volverse pesados. Esta capa necesita ser cómoda y permitir libertad de movimiento.
- La última barrera tiene la tarea de frenar viento, lluvia o humedad. Las camperas impermeables y los rompevientos cumplen ese rol porque impiden que el aire frío atraviese la ropa interior. Para quienes hacen deporte, algunos especialistas aconsejan incluso una versión "2+3": una capa térmica y una campera exterior con interior aislante.
Consejos para cuidarse la piel del frío
Las bajas temperaturas también afectan la piel. El aire seco, el viento y la calefacción generan resequedad, irritación y molestias en distintas partes del cuerpo. Uno de los hábitos más importantes consiste en mantener una buena hidratación tomando mucha agua y aplicando cremas hidratantes durante la mañana y antes de dormir.
Los labios necesitan mucha atención porque el frío extremo produce grietas y ardor. Acá, para ayudar a conservar la hidratación se pueden usar los bálsamos humectantes, ya que forman una barrera protectora frente al viento. De la mano con este consejo, se recomienda evitar las duchas demasiado calientes o el contacto directo con estufas y calefactores, ya que resecan e irritan la piel.
También es importante mantener cierta humedad dentro de casa con humificadores que ayudan a equilibrar el aire interior cuando se usan estufas. Por último, los especialistas explican que el protector solar sigue siendo necesario en invierno, porque los rayos ultravioletas siguen presentes y afectan la piel incluso en días nublados.
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