Las vacaciones de invierno ya comenzaron en algunas provincias argentinas y las familias atraviesan el desafío de organizar los días de descanso sin perder por completo la rutina que los chicos mantienen durante el ciclo escolar.
Los especialistas aconsejan respetar los horarios de las comidas y del sueño para que los niños vuelvan a la escuela con más energía y mejor concentración.
Los psicólogos recomiendan evitar las pantallas antes de ir a dormir.
Las vacaciones de invierno ya comenzaron en algunas provincias argentinas y las familias atraviesan el desafío de organizar los días de descanso sin perder por completo la rutina que los chicos mantienen durante el ciclo escolar.
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Aunque el receso permite flexibilizar horarios y sumar momentos de juego, los especialistas recomiendan conservar cierta organización, especialmente en lo relacionado con el sueño y la alimentación, para que la vuelta a clases sea más sencilla.
Cada provincia cuenta autonomía de decidir cuándo comenzarán las vacaciones de invierno, aunque tienen la obligación, establecida por la Secretaría de Educación en el Boletín Oficial, de garantizar un mínimo de 190 días efectivos de clase.
Así, el receso estará dividido en tres períodos diferenciados y escalonados:
Durante las vacaciones de invierno, los especialistas aconsejan que las familias busquen un punto medio entre mantener una rutina y permitir que los chicos disfruten del descanso.
En diálogo con La Voz, el pediatra Javier Molina Garicano señala que cuanto más se parezcan los horarios de vacaciones a los habituales, más sencilla será la vuelta a clases.
Si bien es normal que durante el receso los chicos se acuesten y se levanten un poco más tarde, los cambios no deberían ser demasiado grandes. Los profesionales recomiendan que la diferencia no supere aproximadamente las dos horas.
La psicóloga Raquel Velasco explicó que alterar demasiado el sueño puede generar cansancio, cambios de humor y menor concentración. Es aconsejable sostener una preparación similar antes de dormir: evitar pantallas durante el último tramo del día y mantener un ambiente tranquilo.
La alimentación también puede mantenerse organizada. Respetar horarios aproximados para las comidas permite que los chicos continúen teniendo una referencia y evita que el receso se convierta en un período sin límites ni agendas.
En cuanto a las actividades, destacan que el tiempo libre es necesario para el desarrollo. Jugar, imaginar, aburrirse y crear nuevas formas para entretenerse son experiencias importantes para los niños. Por lo que no es ideal ocupar cada momento del día con propuestas programadas.
Entre las opciones para aprovechar el tiempo aparecen las actividades de nieve, los deportes, las caminatas, las visitas a parques, los museos, el cine, el teatro o las salidas familiares. A su vez, pueden incorporarse propuestas dentro del hogar, como juegos de mesa, lectura, cocinar o realizar manualidades.
Las vacaciones son una oportunidad para fomentar la autonomía. Según los profesionales, incluir a los más chicos en pequeñas tareas de la casa ayuda a que desarrollen responsabilidad, como ordenar sus juguetes o poner la mesa.
"Sí sería recomendable darles tareas del hogar para mantenerlos ocupados, pero principalmente para que aprendan a hacer las cosas de la vida cotidiana", explicó la licenciada en Psicología Infantil, Belén Espínola, a Última Hora.
La rutina cumple una función fundamental en la infancia porque brinda orden, seguridad y previsibilidad. Los especialistas explican que los niños necesitan cierta estructura para comprender cómo se organiza su día y anticipar qué ocurrirá después.
Cuando las actividades cambian constantemente o desaparecen todos los límites durante las vacaciones, algunos chicos pueden experimentar irritabilidad o dificultades para adaptarse nuevamente a las obligaciones.
"Los niños necesitan saber qué van a hacer, a dónde van a ir, con quién van a quedar porque sino se puede generar un estado de ansiedad significativo", detalló la psicóloga Belén Espínola.
Sin embargo, los profesionales destacan que mantener horarios no es sinónimo de rigidez: en el receso se puede ser más flexible que durante el año, pero hay conservar algunos pilares básicos, como el cronograma de comidas, la higiene y los momentos de juego.
Además, mantener ciertos hábitos favorece la autonomía de los niños. Al conocer qué deben hacer durante el día, pueden aprender a organizar su tiempo, tomar pequeñas decisiones y asumir responsabilidades acordes a su edad.