11 de julio 2026 - 14:00

El pueblito de Salta que te va a enamorar con su paz absoluta y sus paisajes de película

Historia, arquitectura colonial y postales únicas convierten a este destino en una alternativa ideal para desconectarse de la rutina.

Entre montañas y caminos del norte argentino, todavía existen rincones donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.

Entre montañas y caminos del norte argentino, todavía existen rincones donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.

Salta Argentina Web

La provincia de Salta cuenta con algunos de los paisajes más llamativos del norte argentino. Entre montañas, quebradas y valles aparecen pequeños pueblos que conservan tradiciones centenarias y ofrecen una experiencia muy distinta a la de los grandes centros turísticos.

Uno de ellos es Molinos, una localidad ubicada en los Valles Calchaquíes que mantiene su identidad colonial, rodeada por escenarios naturales imponentes. Sus calles tranquilas, construcciones históricas y el ritmo pausado de la vida cotidiana hacen que muchos viajeros la elijan para una escapada diferente.

Lejos de los circuitos más concurridos, este lugar invita a descubrir una experiencia diferente entre historia, naturaleza y tranquilidad.

Lejos de los circuitos más concurridos, este lugar invita a descubrir una experiencia diferente entre historia, naturaleza y tranquilidad.

Más allá de sus atractivos arquitectónicos, el pueblo invita a recorrer miradores, conocer antiguas estancias y descubrir parte de la historia salteña. Aunque su tamaño es reducido, reúne propuestas suficientes para disfrutar varios días sin necesidad de apurarse.

Dónde se ubica Molinos

Molinos se encuentra en el sudoeste de la provincia de Salta, dentro del departamento que lleva el mismo nombre. Está ubicado a unos 200 kilómetros de la ciudad de Salta, en plena región de los Valles Calchaquíes, una de las zonas más visitadas del noroeste argentino por sus paisajes y su riqueza cultural.

El pueblo se encuentra a 2.020 metros sobre el nivel del mar, rodeado por montañas, ríos y extensiones de vegetación típica de la región. Su ubicación permite contemplar panorámicas muy particulares, donde predominan los tonos rojizos, ocres y verdes que cambian según la hora del día.

Molinos fue declarado Lugar Histórico Nacional y conserva buena parte de su arquitectura original. Las construcciones de adobe, las galerías y las calles de trazado antiguo forman parte de una identidad que logró mantenerse con el paso del tiempo. Además, la localidad funciona como un punto estratégico para recorrer otros destinos cercanos de los Valles Calchaquíes, por lo que muchos turistas la incorporan dentro de un circuito más amplio por el norte argentino.

Qué se puede hacer en Molinos

Uno de los principales atractivos es la Iglesia San Pedro Nolasco de los Molinos, construida en el siglo XVIII y considerada uno de los edificios coloniales mejor conservados de Salta. Su fachada blanca y el interior con imágenes históricas forman parte del patrimonio arquitectónico de la provincia.

Muy cerca se encuentra la Hacienda de Molinos, una antigua residencia que perteneció al último gobernador realista de Salta, Nicolás Severo de Isasmendi. Actualmente funciona como hotel y conserva gran parte de su estructura original, convirtiéndose en uno de los edificios más emblemáticos del pueblo.

Calles silenciosas, construcciones con siglos de historia y un entorno único convierten a este sitio en una escapada difícil de olvidar.

Calles silenciosas, construcciones con siglos de historia y un entorno único convierten a este sitio en una escapada difícil de olvidar.

Otra propuesta muy buscada consiste en recorrer las calles del casco histórico, visitar los comercios de artesanías regionales y conocer talleres donde todavía se elaboran tejidos tradicionales con técnicas transmitidas de generación en generación.

Para quienes disfrutan de la naturaleza, los alrededores ofrecen senderos, miradores y recorridos por los Valles Calchaquíes, con vistas privilegiadas de los cerros y del río Calchaquí. También es una zona reconocida por la producción de vinos de altura, por lo que algunos visitantes aprovechan la cercanía para conocer bodegas de la región.

Cómo ir hasta Molinos

La forma más habitual de llegar es por la Ruta Nacional 68, que une la ciudad de Salta con Cafayate, y luego continuar por la Ruta Nacional 40 hacia el norte hasta arribar a Molinos.

El recorrido demanda aproximadamente cuatro horas y media en automóvil, dependiendo de las condiciones climáticas y del estado de los caminos. Aunque gran parte del trayecto está asfaltado, algunos sectores pueden requerir una conducción más cuidadosa, especialmente durante la temporada de lluvias.

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