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2 de septiembre 2022 - 00:00

Un libro que invita a hacerse cargo sin padecer

Fabio Lacolla propone un viaje hacia los sentimientos más primarios de las personas. "Fue un libro muy peleado, que inclusive me obligo a meterme para adentro y aislarme", reflexiona el autor.

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Fabio Lacolla es psicólogo, profesor de la Facultad de Psicología de la UBA y músico. Estar en Banda: Psicología del músico de rock, Amores tóxicos y El ensayo amoroso, son algunos de sus libros publicados. El derecho a lo torcido es su sexta obra, nacida y atravesada por la pandemia. “Fue escrito en los últimos días de la pandemia más intensa, llegando al verano de 2021. Es un libro raro porque siento que me tomó de rehén, a veces tengo la sensación de haberlo escrito en una pecera o en un ring de boxeo. Pienso en esa imagen que se tiene del escritor escribiendo en un bar o frente al mar, en mi caso no sucedió nada de eso”, reflexiona Lacolla, en diálogo con Ámbito.

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“Fue un libro muy peleado, que inclusive me obligó a meterme mucho para adentro y aislarme. Esto se debe a que me metía con los sentimientos más primarios que puede tener una persona: la tristeza, la angustia, la muerte, el dolor, la deformidad. Todas esas cosas que de alguna manera la presión social hace que uno las oculte, no las tenga. Creo que los psicólogos de algún modo estamos para hacer pensar, ayudar a un paciente a pensar sobre estas formas de sentir”, agrega.

Periodista: ¿Cómo afectó la pandemia la salud mental de la gente?

Fabio Lacolla: Nos pusimos más rígidos, empezaron a aparecer muchas cosas de “hay que estar bien, hay que mirar para adelante”. Es lógico, porque entre otras cosas que se llevó la pandemia una fue el futuro, lo inmediato, por lo menos en la primera parte. Entonces apareció una idea del porvenir casi domesticado, y al porvenir no se lo domestica. Yo me daba cuenta en mi consultorio que mis pacientes estaban tristes y pensaba “tenés derecho a estar triste”. A veces en la situación del duelo uno se enoja y se pregunta: ¿Cómo es el proceso? ¿Cuánto dura el duelo? Hay situaciones en la vida que está mal permitirse eso, y es de ahí que nace la idea de El derecho a lo torcido.

P.: ¿De qué manera creés que le puede impactar tu libro al lector?

F. L.: El derecho a lo torcido es un libro permisivo que te dice “bueno si te pasó esto y te sentís así, está bien que te sientas así, bancátelo”. La angustia en general nos pone en un lugar incómodo, pero nosotros tenemos que gobernar la angustia y no que la angustia nos gobierne a nosotros, por eso en el libro digo que es como una mosca, así como viene se va. Uno no puede decir “ahora me angustio por dos horas y después me desangustio”, es algo que uno no lo puede controlar, pero cuando llega la angustia se instala en el cuerpo, se instala en las emociones… Hay que dejarla que haga lo suyo y se vaya sola.

P.: ¿Cuánto hay de Fabio Lacolla en El derecho a lo torcido?

F. L.: Es un libro un poco autobiográfico en algún sentido, como me metí con sentimientos muy ancestrales y primarios, yo mismo fui a mi infancia y mi adolescencia para hablar de la rancia, de la verdad, de la muerte, de los duelos. Eso me sirvió para pensar conceptos un poco más modernos, hablo del post futuro, por ejemplo. Ese futuro sin normalidad o con una normalidad que no nos conviene.

Hablo del inconsciente colectivo virtual, cuando hablo del derecho a las redes y a no creerle todo. Las redes son ficción pura, yo banco que la vida tenga un poco de ficción, pero hay gente que vive permanentemente en la ficción y tiene poca vida. Sobre todo, las nuevas generaciones que están todo el tiempo mirando hacia la cámara y con las selfies. Las selfies son tramposas, es la detención de un instante que no es natural. En el libro me meto con la deformidad de los cuerpos, con las autopercepciones, con las relaciones amorosas y también con algo que es eso de no permanecer en un lugar donde uno no se siente bien. El último capítulo se llama “Salir de ahí”, y uno a veces se queda porque no se anima a dar el paso y es eso. Además, con lo torcido hago una diferenciación importante: no es lo mismo torcerse que quebrarse, quebrarse tiene más que ver con lo patológico, con la enfermedad, en cambio lo torcido yo creo que inclusive es parte de la salud.

Entrevista de Matías Reynoso

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