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22 de abril 2026 - 11:43

Por qué las siestas por la mañana son señales de deterioro cognitivo, según la ciencia

Los resultados de una reciente investigación indicaron que estos comportamientos de sueño señalan tanto el avance de la neurodegeneración como un riesgo elevado de mortalidad por diversas causas.

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Estudio dirigido por el Mass General Brigham, hospital universitario afiliado a Harvard Medical School, y el Rush University Medical Center y publicado en JAMA Network Open. 

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La siesta es un hábito extendido que afecta hasta al 60 % de la población de edad avanzada. Sin embargo, nuevas investigaciones advierten que cuando estas sesiones de sueño son muy largas o ocurren en horas inusuales, podrían estar reflejando problemas de salud latentes.

El estudio revela una correlación alarmante: por cada hora extra de sueño durante el día, el riesgo de mortalidad sube un 13%. Este peligro es aún mayor para quienes duermen por la mañana, con un aumento del 30% en comparación con quienes descansan por la tarde. Detrás de estos cambios en el sueño podrían esconderse problemas críticos como la neurodegeneración o el deterioro del sistema cardiovascular.

El estudio fue dirigido por el Mass General Brigham, hospital universitario afiliado a Harvard Medical School, y el Rush University Medical Center y publicado en JAMA Network Open.

“Se ha relacionado el exceso de siestas en la edad adulta con la neurodegeneración, las enfermedades cardiovasculares e incluso una mayor morbilidad, pero muchos de esos hallazgos se basan en los hábitos de siesta autoinformados y omiten métricas como cuándo y con qué frecuencia se toman esas siestas”, expresó el autor principal el doctor Chenlu Gao, investigador del Departamento de Anestesiología del Mass General Brigham.

“Nuestro estudio es uno de los primeros en demostrar una asociación entre los patrones de siesta medidos objetivamente y la mortalidad, y sugiere que el seguimiento de estos patrones tiene un enorme valor clínico para detectar precozmente problemas de salud”, añadió.

Asocian siesta superior a una hora con diabetes

Cómo se ejecutó la investigación

Un grupo de 1.338 adultos mayores participó en un ambicioso seguimiento de 19 años como parte del Proyecto Rush sobre Memoria y Envejecimiento. La investigación marcó un hito al sustituir los informes subjetivos por datos reales obtenidos mediante monitores de actividad portátiles, los cuales registraron minuciosamente cada hábito de sueño diurno, desde su frecuencia hasta su horario exacto.

Los datos revelan que la persistencia es el factor crítico: las siestas largas, frecuentes y matutinas son las que se vinculan con una mayor mortalidad, elevando el riesgo un 7% por cada episodio diario adicional. Sin embargo, no hay por qué alarmarse ante un descanso ocasional; las siestas breves y esporádicas siguen siendo beneficiosas en la tercera edad, y los patrones irregulares no mostraron riesgos asociados.

Estos resultados sugieren que el uso de dispositivos portátiles podría ser clave para detectar precozmente fallos en el reloj biológico o enfermedades crónicas antes de que aparezcan los síntomas.

El estudio sugiere que vigilar de cerca cómo y cuándo duermen los mayores podría ayudar a detectar a tiempo problemas cardiovasculares y cerebrales. Pese a esto, los autores mantienen la cautela: el doctor Chenlu Gao puntualizó que el sueño diurno excesivo suele ser una señal de alerta de enfermedades subyacentes y no necesariamente el origen del problema.

Para finalizar, señalaron que los resultados provienen de un grupo específico en Illinois, por lo que todavía es pronto para extender estas conclusiones a poblaciones más diversas.

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