Mucho antes de la electricidad, las linternas o incluso las antorchas elaboradas, grupos humanos ya se aventuraban en espacios donde la luz natural desaparecía por completo. Una investigación reciente volvió a poner el foco sobre una de esas experiencias extraordinarias ocurridas durante el Paleolítico superior.
Entraron a una cueva hace 14.400 años y caminaron 800 metros a oscuras: el secreto de sus "linternas" prehistóricas
Nuevas investigaciones revelan pistas inesperadas sobre una expedición humana, que desafió límites conocidos del pasado remoto.
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Increíble hallazgo histórico en Europa.
El estudio analizó evidencias halladas en una cueva del sur de Francia y reconstruyó cómo un grupo de personas logró internarse cientos de metros bajo tierra, hace aproximadamente 14.400 años. Lo llamativo no es solamente la distancia recorrida, sino también el método que habrían empleado para iluminarse durante el trayecto.
Las conclusiones aportan una nueva mirada sobre las capacidades técnicas y organizativas de aquellos grupos de cazadores-recolectores. Aunque todavía existen interrogantes abiertos, los datos sugieren que contaban con conocimientos mucho más sofisticados de lo que durante décadas se creyó.
La hazaña de la cueva de Lascaux: 800 metros bajo tierra
La investigación se centró en la célebre Cueva de Lascaux, conocida mundialmente por sus impresionantes pinturas rupestres. Sin embargo, en esta oportunidad el interés de los científicos estuvo puesto en otro aspecto: las huellas de desplazamientos humanos registradas en sectores profundos del sistema subterráneo.
Según los análisis realizados por especialistas franceses, algunos grupos recorrieron cerca de 800 metros en completa oscuridad, atravesando pasajes estrechos y zonas de difícil acceso. La distancia resulta aún más sorprendente si se considera que aquellos exploradores no contaban con herramientas modernas de orientación ni sistemas permanentes de iluminación.
Los investigadores identificaron restos carbonizados distribuidos en distintos puntos del recorrido. Estos fragmentos permitieron reconstruir el trayecto seguido por las personas que ingresaron a la cueva miles de años atrás y estimar la antigüedad de la expedición.
Para los arqueólogos, el hallazgo también ayuda a comprender que las cuevas paleolíticas no eran espacios visitados al azar. La presencia reiterada de personas en sectores alejados de la entrada sugiere algún tipo de planificación previa y un conocimiento relativamente preciso del terreno.
Ramitas de pino: la sorprendente tecnología de iluminación del Paleolítico
Uno de los descubrimientos más interesantes del estudio tiene relación con los elementos empleados para generar luz. Los científicos detectaron que muchos de los restos encontrados pertenecían a ramitas de pino resinadas, una materia prima particularmente adecuada para producir llamas estables durante períodos relativamente prolongados. La resina actúa como combustible natural y permite obtener una combustión más intensa que la de una rama común.
A simple vista puede parecer un recurso rudimentario. Sin embargo, las pruebas experimentales realizadas por los investigadores mostraron que estas pequeñas ramas podían funcionar como auténticas "linternas" prehistóricas. Eran livianas, fáciles de transportar y generaban suficiente iluminación para avanzar por galerías oscuras.
Además, los análisis sugieren que quienes ingresaban a la cueva probablemente seleccionaban previamente las ramas más adecuadas. Esto indica un conocimiento práctico del fuego y de las propiedades de determinados materiales vegetales. Las evidencias arqueológicas muestran que en otras cuevas europeas también se emplearon lámparas de grasa animal y antorchas elaboradas. Lo particular de este caso es la importancia que parecen haber tenido estas simples ramas de pino en una travesía tan extensa.
¿Quiénes eran y qué buscaban hace 14.400 años en lo profundo de la Tierra?
Los investigadores manejan varias hipótesis. Una de ellas vincula estas incursiones con actividades simbólicas o rituales. Las cuevas desempeñaron un papel relevante en muchas sociedades paleolíticas, especialmente aquellas decoradas con arte rupestre.
Otra posibilidad es que algunos recorridos estuvieran relacionados con tareas de exploración o con la búsqueda de espacios específicos para desarrollar actividades culturales. En sitios como Lascaux, las pinturas aparecen en sectores alejados de la luz exterior, lo que demuestra que las comunidades estaban dispuestas a realizar desplazamientos complejos para llegar hasta allí.
Lo que sí parece claro es que aquellos grupos poseían una combinación de capacidad organizativa, dominio del entorno y conocimientos técnicos que desafían algunos estereotipos sobre la vida prehistórica. Cada nuevo hallazgo ayuda a entender que los seres humanos del Paleolítico no eran simples supervivientes enfrentados a la naturaleza.




