La situación es tensa en la remota Miranshab (capital de la provincia de Norte Waziristan), poblada por tribus pastunes -mayoritarios entre los talibanes- y donde es difícil para las autoridades paquistaníes mantener el control. Allí se declaró ayer el toque de queda. Ayer mismo murieron 22 personas más, la mayoría supuestos insurgentes, lo que colocó la cifra oficial de víctimas en más de 120.
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