Con la abdicación de la reina Beatriz y la coronación de Máxima y Guillermo como nuevos reyes de Holanda, Catalina Amalia, de nueve años, se convirtió en la princesa de Orange, heredera del trono.
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Catalina saludó al pueblo holandés junto a su padre, su madre y sus hermanas, Alexia y Ariana, todas vestidas en amarillo y blanco y con flores del mismo color en el pelo. Durante la salida al balcón, las niñas acompañaron a Máxima y Guillermo. Con notable emoción, Beatriz los acompañó y no pudo contener el llanto.
A la princesa heredera le suceden sus hermanas Alexia (siete) y Ariana (seis). En cuarto lugar está el príncipe Constantino, hermano menor de Guillermo Alejandro, al que siguen sus tres hijos. Y la última en la línea sucesoria es la princesa Margriet, hermana de la hasta ahora reina Beatriz, que desde volvió a ser princesa.
De conformidad con la Constitución holandesa, la línea de sucesión se mantiene hasta el tercer grado de parentesco con el monarca. Si el rey Guillermo Alejandro muriera repentinamente o abdicara, el trono no sería para su mujer, la reina consorte Máxima, en caso de que la princesa Amalia fuera aún menor de edad. La Constitución establece para ese supuesto el nombramiento de un regente que asumiría las funciones reales.