La semana próxima se verificará mediante un complejo test la posibilidad de controlar una colonia de abejas mientras vuelan en espacio abierto para seguir las trazas del explosivo. Cuando una abeja «aprende» su «tarea», la enseña a otra en pocas horas y entonces se pueden modificar los objetivos. Los científicos del Pentágono han demostrado que bastan dos horas para reconvertir una colonia de la detección de frutas a la de drinitotolueno -DNT-, un residuo del temible TNT, en concentraciones extremadamente escasas.
En un experimento con doce colonias adiestradas, sólo una o dos abejas se equivocaron. «Las demás -refirió
Experimentos recientes han demostrado que poseen además una desarrollada capacidad de orientación y que pueden comunicar, mediante la orientación de su vuelo, conceptos complejos acerca de la ubicación de la comida o de los peligros.
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