Marchas, conciertos y actos para pedir la "libertad inmediata y sin condiciones" de los cientos de secuestrados en poder de las FARC se realizaron hoy en más de 1.050 poblaciones colombianas y casi un centenar de ciudades en el resto del mundo, informó la prensa internacional.
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En las principales ciudades colombianas las marchas fueron masivas y los autoridades y los medios de comunicación estimaron la concurrencia en varios millones de personas en todo el país, según reportó una agencia de noticias internacional.
Uno de los epicentros de las marchas, que coincidieron con la celebración del 198vo. aniversario de la independencia de Colombia, fue Leticia, la capital del departamento Amazonas, en el extremo sudeste del país, donde éste limita con Brasil y Perú.
Allí se reunieron los presidentes de los tres países, Alvaro Uribe, Luiz Inácio Lula da Silva y Alan García, respectivamente, quienes, además de suscribir convenios, presidieron una parada militar en la que desfilaron los 11 policías y militares rescatados el 2 de julio pasado tras haber estado cautivos de las FARC.
Ese acto central fue inaugurado por la cantante Shakira, quien interpretó el himno nacional y pidió a los guerrilleros que se acojan a los programas del gobierno para retornar a la vida civil y abandonen las armas, y contó con la participación del cantante Carlos Vives.
Shakira subrayó que los guerrilleros son "también hermanos colombianos" que "quizás no tuvieron elección", y les dirigió un mensaje conciliador desde el escenario, junto a Uribe.
La cantante los instó a "que se liberen ellos mismos de su propio secuestro, porque ellos también están secuestrados en la oscuridad de la selva".
El pedido de Shakira fue una nota distintiva de las marchas en Colombia, en contraste con las del 4 de febrero pasado, el antecedente directo de las de hoy, cuando el lema más gritado fue "No más FARC" y hubo diversas muestras de rechazo frontal a esa organización guerrillera.
En París, el concierto fue ofrecido por los cantantes colombiano Juanes y español Miguel Bosé, quien estrenó la recién otorgada nacionalidad colombiana con un pronunciamiento contra las FARC.
"Estoy convencido y me atrevería a decir que si en algún momento su proyecto tuvo argumentos sólidos, obligatoriamente debería ser traducido en palabras", dijo Bosé.
Junto a Juanes y Bosé estaba la ex candidata a la Presidencia de Colombia Ingrid Betancourt, la más emblemática de los rehenes de las FARC, rescatada el 2 de julio tras más de seis años de secuestro.
"Alfonso Cano (máximo jefe de las FARC), donde quiera que se encuentre, en cualquier lugar de la selva, vea a esta Colombia, mire la mano tendida del presidente Uribe, entienda que ya no es hora de derramar más sangre, de que es hora de cambiar esos fusiles por rosas", dijo Betancourt.
En Bogotá hubo siete columnas, todas con asistencias masivas, que llegaron a cuatro parques públicos donde también hubo conciertos.
El ministro de Interior y Justicia, Fabio Valencia, informó que las marchas se realizaron con "total tranquilidad".
Valencia consideró que las marchas favorecen "un pequeño momento que les queda (a las FARC) para que acepten el dialogo que les propone el gobierno" y advirtió a la organización que "si no aprovecha este momento, no va a tener otro".
Los conciertos en Colombia, que se hicieron en casi la totalidad de los 1.102 municipios del país, fueron animados por más de 100.000 músicos, incluyendo todo tipo de grupos comerciales, niños y jóvenes de orquestas, folkloristas, agrupaciones populares y maestros de ritmos autóctonos.
La idea de la marcha nacional surgió la noche del 2 de julio, cuando uno de los 15 secuestrados de las FARC rescatados ese día la propuso argumentando que la del 4 de febrero significó un gran apoyo mientras permanecían como rehenes en la selva.
El gobierno calcula en más de 700 los secuestrados aún cautivos en Colombia, mientras la Fundación País Libre menciona la existencia de más de 3.000.
Ambos coinciden en que las FARC son responsables del mayor número de secuestros, seguidas del Ejército de Liberación Nacional (ELN, segunda organización guerrillera de Colombia por el número de sus integrantes) y de la delincuencia común.
También hay coincidencia en que en los últimos seis años el secuestro ha descendido en cifras superiores a 80 o 90 por ciento, desde los más de 3.000 secuestros que ocurrían al año al principio de la década.
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