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25 de julio 2012 - 12:32

Al Qaeda anunció el comienzo de una nueva "campaña militar" en Irak

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La ola de atentados dejó al menos 116 muertos y 300 heridos.
La rama de Al Qaeda en Irak (ISI) se adjudicó la responsabilidad de una serie de ataques en el país esta semana sobre todo contra objetivos chiíes, que dejaron cientos de muertos y heridos, y dijo que comenzó una "nueva etapa de la jihad" (guerra santa).

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"En el marco de la nueva campaña militar para recuperar los territorios abandonados por el ISI, el ministerio de la Guerra ha enviado a sus hijos y a los mujahidines a una ofensiva sagrada durante el ramadán", explicó en un mensaje en el sitio web jihadista Honein.

"La operación de los jihadistas ha sorprendido al enemigo y les ha hecho perder la cabeza. Esto prueba el fracaso de los servicios de seguridad y de inteligencia", añadió la organización.

Al menos 116 personas murieron y unas 300 resultaron heridas por los ataques con bombas y disparos el lunes, el día más sangriento desde que las tropas de Estados Unidos se retiraron en diciembre. Un día antes, 20 personas murieron en ataques dentro de una oleada de violencia coordinada.

El baño de sangre coincidió con una intensificación del conflicto en la vecina Siria. Funcionarios iraquíes advirtieron que militantes de Al Qaeda están cruzando la frontera de 680 kilómetros que comparten ambos países. Bagdad ha enviado soldados y tanques a la zona para reforzar la seguridad.

Irak, cuya desértica provincia de Anbar, un bastión suní, bordea Siria, está nervioso por el impacto del conflicto en su vecino, donde rebeldes principalmente suníes están luchando para terminar con el régimen alauita del presidente Bashar al Asad.

El lunes, los insurgentes apuntaron contra áreas chiíes de Bagdad y las ciudades norteñas de Taji, Kirkuk y Mosul, dijeron fuentes policiales y médicas.

El Estado Islámico de Irak a menudo realiza ataques para tratar de fomentar el tipo de violencia sectaria que sumió al país al borde de la guerra civil y dejó decenas de miles de muertos entre el 2006 y el 2007.

Aunque la violencia en Irak ha disminuido en los últimos meses, los ataques mortales como los del lunes subrayan las deficiencias de las fuerzas de seguridad iraquíes para detener a los insurgentes.

El mes pasado fue uno de los más sangrientos desde la retirada estadounidense, con al menos 237 muertos y 603 heridos.

Las tensiones políticas han escalado entre las facciones chií, suní y kurda desde que las fuerzas estadounidenses dejaron el país.

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