Alemania, uno de los últimos bastiones del "estado de bienestar", encarará una ambiciosa reforma laboral destinada a reducir a la mitad en tres años el fuerte desempleo que afecta a 4 millones de personas en el país. Introducirán cambios como obligar a los desempleados de larga data a aceptar ofertas de trabajo en cualquier punto del país si no quieren ver recortados su subsidio y reducirán las prestaciones a todas las personas que desestimen injustificadamente una oferta de trabajo.
El plan de Hartz, que fue presentado el viernes y está estructurado en trece puntos, Tanto Schröder como la cúpula de su partido se han pronunciado a favor de la rápida puesta en marcha de la reforma propuesta por la comisión, integrada por quince representantes del mundo empresarial, sindical, científico y de la política.
El plan parte de la base de que será necesario una serie de «sacrificios» por parte de todos, como por ejemplo que los desempleados de larga duración estén dispuestos a
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