El descubrimiento de un brote de aftosa en Gran Bretaña desató el temor a una reedición de la grave epidemia del 2001 y obligó al primer ministro Gordon Brown a suspender sus vacaciones para dirigir un comité de crisis, que anunció la prohibición de exportaciones a la UE.
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Los servicios veterinarios británicos descubrieron el viernes el virus de la fiebre aftosa en una explotación en el suroeste de Inglaterra, en la localidad de Normandy (Surrey, a unos 50 kilómetros al suroeste de Londres).
Inmediatamente se puso en marcha un plan de respuesta con la prohibición de desplazamiento del ganado (ovino, porcino, bovino) en todo el territorio británico.
"Habrá una prohibición de las exportaciones (británicas) en la Unión Europea. Es una medida que se impone automáticamente después del descubrimiento de casos de fiebre aftosa", adelantó Ed Miliband, ministro encargado del gabinete de crisis.
Este gabinete de crisis, bautizado Cobra, se reúne en las graves situaciones que ponen en riego la seguridad nacional y en él están los responsables o representantes de los principales órganos del gobierno.
La reunión en Downing Street está presidida por el 'Premier' Gordon Brown, que interrumpió sus vacaciones en la región de Dorset, precisamente también en el suroeste de Inglaterra. El viernes por la noche estuvo al teléfono en la reunión del comité de crisis.
El líder de la oposición conservadora, David Cameron, atrasó sus vacaciones.
"La lección más importante que aprendimos en el 2001 es que la rapidez en la respuesta es increíblemente importante para detener la expansión de esta enfermedad tan contagiosa", dijo este sábado Ed Miliband, ministro encargado del gabinete de crisis.
La fiebre aftosa se propaga con mucha facilidad entre rumiantes aunque rara vez se contagia a seres humanos.
La gravedad de la última epidemia, entre febrero y septiembre del 2001, traumatizó al país: 2.030 casos fueron identificados y entre 6,5 y 10 millones de cabezas de ganado tuvieron que se sacrificadas e incineradas.
La crisis costó unos 8.000 millones de libras (11.900 millones de dólares = 16.300 millones de dólares) a la industria turística, y el gobierno fue muy criticado por su lenta reacción.
Entonces se movilizó al ejército e incluso se tuvieron que posponer, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, unas elecciones generales.
Según la Unión Nacional de Granjeros (NFU), principal sindicato agrícola del país, alrededor del 10% de las 7.000 explotaciones del país pararon su actividad y numerosas tardaron años en reponerse.
"Los granjeros rezan y esperan que sea un caso aislado y no se propague", declaró Tim Bonner, portavoz de la Countryside Alliance, asociación de defensa del campo.
Paul Ibbot, cuya granja está próxima a la que afectada, dijo que tenía un "verdadero sentimiento de angustia".
"Surrey es un condado donde no hay muchas explotaciones y no entendemos cómo puede haber llegado aquí", explicó.
Estaba previsto que este sábado fuesen sacrificados todos los animales de la granja donde se detectó el brote, según Debbie Reynolds, jefe de los servicios veterinarios que da cuenta de la situación al comité Cobra.
También se decretó una zona de exclusión temporal de un radio de 1 km, una zona de protección de 3 km y una zona de vigilancia de 10 km alrededor de dicha explotación.
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