La parte más costosa del plan son las rebajas fiscales, especialmente la eliminación de los impuestos a los dividendos que reciben los accionistas (u$s 365.000 millones en 10 años). Pero los demócratas criticaron duramente la propuesta. «El programa no estimula la economía, favorece a los ciudadanos estadounidenses más ricos y reventará el presupuesto a largo plazo», dijo
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