El gobierno argelino que encabeza el presidente Abdelaziz Bouteflika, determinado a reconquistar consensos y aflojar la tensión después de las protestas de los últimos días, multiplicó sus iniciativas que van desde la revocación del estado de emergencia que rige hace 19 años, hasta anuncios de inversiones y lucha contra la desocupación.
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Pese a ello, ninguna concesión se conoció respecto de la marcha anunciada por tercer sábado consecutivo en Argel por parte del Colectivo para la democracia y el cambio, mientras en la vecina Libia se extiende la rebelión.
Además de la revocación del estado de emergencia, en vigor desde hace 19 años, el consejo de ministros aprobó varias medidas económicas sociales. Además prometió una investigación para identificar a los responsables de la represión contra la manifestación de estudiantes del lunes pasado.
Las manifestaciones en la capital están prohibidas, advirtieron el ministro del Interior, Daho Ould Kablia, y el del Exterior, Mourad Medelci. Al menos hasta el momento, tampoco están autorizados nuevos partidos, dijo el ministro desde la radio nacional.
Luego de la revocación del estado de emergencia, que se hará efectiva apenas el decreto sea publicado en el boletín oficial, el presidente Bouteflika se dirigió al país a través de un mensaje leído por uno de sus consejeros.
El discurso fue pronunciado en ocasión del doble aniversario de la creación de la Unión general de trabajadores (UGTA), principal sindicato argelino fundado el 24 de febrero de 1956, y de la nacionalización de hidrocarburos, el mismo día pero de 1971.
Bouteflika dijo que el Estado "está determinado a proteger la economía nacional. Puso en el corazón de su accionar la lucha contra la corrupción, las prácticas parasitarias y el fraude".
"Es por ello que durante 2010 Argelia se dotó de un arsenal legislativo destinado a prevenir y reprimir la corrupción y los ataques a la economía nacional", dijo.
"Boutef", come lo llaman los argelinos, también mencionó la "lucha contra la desocupación y en particular contra la desocupación juvenil". Este último, es uno de los nodos cruciales para el equilibrio del país, compuesto en un 75% por jóvenes.
Fueron éstos, justamente, los protagonistas de las protestas de enero, que terminaron con cinco muertos y 800 heridos: "Para el próximo quinquenio fijé como objetivo la creación de tres millones de puestos de trabajo", prometió el presidente, en el poder desde 1999.
La mitad de ellos, dijo, serán creados por el crecimiento mismo de la economía, debido "al importante volumen de inversiones previstas en este período". La otra mitad se tratará de "dispositivos públicos para la promoción del trabajo".
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