Desde los aviones sanitarios se asiste con alimentos a los afectados (arr). Una barcaza en Bangladesh recorre las regiones inundadas (abajo).
Nueva Delhi, 4 (ANSA) - Las inundaciones y vientos monzónicos causaron un desastre humanitario en vastas regiones del sur de Asia, en especial en India y Bangladesh, con 250 muertos, 35 millones de afectados y amenazas de hambrunas y enfermedades infecciosas.
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Los hospitales están atestados, las enfermedades típicas e inevitables, consecuencia de las inundaciones, se difunden sin control, y en muchas zonas los damnificados corren el riesgo de morir de hambre por falta de ayuda.
Asimismo, se registraron casos de rebeliones y violencia.
El dramático cuadro se extiende hasta zonas de Nepal e incluso de China y los responsables de los socorros afirman no haberse encontrado jamás frente a una situación de tal gravedad.
Se calcula que millones de personas están aisladas, en sus pueblos o en sus casas, y que no tienen acceso a alimentos ni a cuidados médicos.
En algunos estados de la India las autoridades lanzaron una alarma no sólo por la difusión de disentería, diarrea y fiebre, sino también por la reaparición de casos de malaria.
Los hospitales del estado del Bihar y de Assam no tienen lugar para recibir más enfermos, mientras en otros lugares los aldeanos están hambrientos.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) hizo un llamado para la recolección de fondos en el que denunció la excepcionalidad de la situación y recordó que por catástrofes naturales conectadas con los monzones este año en la India murieron más de 1.000 personas, entre ellas muchos niños.
UNICEF sostuvo que las inundaciones representaban un desafío sin precedentes para los socorristas.
"Las víctimas de las inundaciones deben arreglárselas solas", declaró un voluntario de los equipos de socorro que operan en la zona de Guwahati.
La situación no es mejor en Bangladesh, a pesar de que las autoridades movilizaron a fuerzas del ejército.
Si bien ayer dejó de llover, no se espera que la situación mejore de manera considerable porque las previsiones hablan de nuevas precipitaciones para la semana próxima.
Además, con frecuencia el fin de las inundaciones no proporciona nada bueno a los campesinos, pues cuando el agua se retira los sedimentos son tales que suelen hacer imposible por al menos un año la cosecha de arroz.
Por otra parte, la dramática situación en que viven los inundados genera hechos de violencia.
Por ejemplo, en Bihar, donde viven 10 millones de personas, hubo enfrentamientos entre la policía y un grupo de personas que se había refugiado en un terraplén del cual debían alejarse.
En Nepale, en cambio, la situación mejora y el agua se está retirando.
En cuanto a China, los aluviones provocaron centenares de muertos en las últimas semanas.
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