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El cadáver de Vladímir Golovliov, de 54 años y militante del partido Rusia Liberal, fue hallado con dos tiros en la cabeza en lo que un correligionario suyo llamó "un indudable asesinato político".
Pero el jefe de la Policía de Moscú, Vladímir Pronin, dijo tras inspeccionar el lugar del crimen que "se barajan dos hipótesis, el atentado por "la actividad política" de Golovliov como parlamentario y su "trabajo anterior" en la región de Cheliábinsk, en los Urales.
"Sin lugar a dudas se trata de un asesinato por encargo ejecutado por un profesional que hizo dos disparos, el segundo de ellos de gracia", declaró Pronin al informar de que el ataque se produjo a las 08.20 de la mañana (04.20 GMT).
Pronin señaló que el asesino o asesinos "parece que lo esperaban" con una pistola presumiblemente de fabricación extranjera y que no usaron silenciador, porque varios testigos oyeron los disparos.
Mijaíl Avdiukov, fiscal jefe adjunto de Moscú, no descartó una tercera versión, vinculada con lo que denominó "factor personal".
Esta vez, ni el perro ni los dos guardaespaldas que acompañaban a Golovliov, y que "aseguraron que no habían visto nada", evitaron la muerte del polémico diputado, dijo Avdiukov.
Fue el octavo asesinato de un diputado de la Duma o cámara baja del Parlamento de la nueva Rusia desde su creación en el referéndum que aprobó la Constitución democrática el 12 de diciembre de 1993.
Pero desde noviembre de 1998, cuando fue acribillada a tiros en San Petersburgo la diputada liberal Galina Starovóitova, no se había producido ningún asesinato de un parlamentario federal, aunque sí de antiguos legisladores y autoridades regionales y locales.
Serguéi Yushenkov, copresidente de Rusia Liberal, partido fundado por el magnate ruso en el exilio Borís Berezovski y cuyo registro oficial ha tropezado con dificultades "técnicas", manifestó que ya hace dos meses hubo un atentado contra Golovliov, "pero su perro le salvó la vida" en esa ocasión.
Vicepresidente de la Comisión de Presupuestos e Impuestos de la Duma, Golovliov salió esta mañana a dar su habitual paseo matutino con su perro por un parque próximo a su domicilio en la carretera Piatniskoye, en el barrio residencial Mítino de la capital rusa.
Diputado hasta hace unos meses de la Unión de Fuerzas de Derecha y partidario de Putin, Golovliov cambió de bando y fue nombrado uno de los cinco copresidentes de Rusia Liberal, cuyo objetivo declarado por Berezovski es acabar con el régimen "totalitario" del Kremlin.
"Se ha creado una alianza de representantes de oligarcas y grupos políticos que considera que Putin debe ser sustituido", denunció Golovliov hace un año, antes de unirse a Berezovski.
El magnate exiliado, quien también fue amigo de Putin y participó en su subida al poder para declararle luego la guerra políticamente, acusó directamente a las autoridades del asesinato de Golovliov.
"El asesinato fue por indicación de las autoridades rusas para intimidar a la clase política del país", declaró Berezovski en una conversación telefónica con la emisora Eco de Moscú.
Pero junto a la condena y consternación en la clase política por el asesinato de Golovliov, salieron a relucir sus antecedentes como polémico y oscuro hombre de negocios que llegó a ser subgobernador de Cheliábinsk en los primeros años noventa.
Fruto de una investigación que llevó a cargos criminales por sus actividades en esa época, la Duma aprobó el pasado noviembre por una abrumadora mayoría de 387 votos a favor y dos en contra la concesión de un suplicatorio para procesar a Golovliov.
Pero aunque levantó así la inmunidad parlamentaria de Golovliov, la Duma se negó luego a autorizar su detención por la justicia.
Los cargos contra Golovliov, a cuyo cargo estuvo la privatización desde 1992 de docenas de empresas estatales, eran de estafa, fraude, soborno, abuso de confianza y apropiación indebida de cerca de 600 millones de dólares, según se informó entonces.
Un periódico de Cheliábinsk incluso dijo que Golovliov "se llenó bien los bolsillos" con una red de empresas instrumentales y hasta de un banco de su propiedad que tramitaron la privatización de 89 industrias estatales.
La operación más llamativa de Golovliov, y la más flagrante según la fiscalía, que abrió un expediente criminal en 1996, fue la creación de un llamado "Fondo de Bonos para la Protección Social".
De acuerdo con la investigación criminal, Golovliov se apropió de grandes cantidades de bonos que dio el Estado a cada ciudadano como pago de su contribución a la economía en la era soviética y que él aparentemente acumuló mediante estafas.
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