En una Washington blindada, George W. Bush asumió ayer su segundo mandato. A tono con ese ambiente marcado por el temor a atentados terroristas, su primer discurso fue fuerte y privilegió el tema de la seguridad. Prometió que apelará a las armas cada vez que la supervivencia de los EE.UU. esté en juego y prometió combatir las tiranías en todo el mundo. Poco antes, su nueva secretaria de Estado, la dura Condoleezza Rice, se había encargado de dejar en claro a qué regímenes la Casa Blanca considera tiranías: Irán, Corea del Norte, Myanmar (ex Birmania), Cuba y Zimbabwe.
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