Fue el comienzo de 16 horas de calvario que solamente terminaron cuando el padre de Martin pagó una recompensa de 30.000 dólares, una suma enorme en Irak.
Los secuestradores están bien armados y organizados, y con frecuencia usan técnicas de tortura similares a las que fueron usadas contra presos políticos bajo el anterior gobierno.
Parecen tener acceso a información acerca de las familias más ricas de la ciudad, y recibieron hasta 100.000 dólares en recompensa.
Las autoridades estadounidenses que trabajan con la policía iraquí afirman que la gran mayoría de los secuestros no es denunciada, debido a que
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