El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La candidatura del comisario europeo de la Competencia, Mario Monti, señalada como la más plausible para sustituir al dimisionario ministro de Economía Giulio Tremonti, acabó en apenas 24 horas enredada en sus propias contradicciones.
De poco o de mucho, según se mire, sirvieron los apoyos a Monti de los aliados más críticos con Berlusconi, los democristianos de la UDC y la derechista Alianza Nacional, del vicepresidente Gianfranco Fini, causante directo del cese de Tremonti.
Las exigencias del comisario de la Competencia, según reconocen fuentes de la alianza gubernamental, sobrepasaban "todos los límites" y su sola presencia dejaba "tocada" la capacidad de maniobra política del Cavaliere.
El primer aviso de que la candidatura de Monti no tenía demasiado futuro lo dio la Liga Norte, defensora a ultranza de Tremonti -su banderín de enganche con Berlusconi-, que amenazó por enésima vez con el abandono del Gabinete.
Luego fue el propio primer ministro el que se encargó de disipar las dudas, mediante una insólita llamada a los directores de los servicios informativos de la primera cadena de la televisión pública RAI y de su propio canal privado Canale 5, según trascendió hoy.
Para que todo quedará en la nebulosa de la extraoficialidad, el portavoz del Gobierno, Paolo Bonaiuti, no confirmó la noticia difundida por las dos cadenas, sin concretar las fuentes, de que Berlusconi mantendría la cartera de Economía de forma interina.
No obstante, y tal como estaba previsto, el líder conservador se reunió anoche con el comisario Monti en su residencia privada de Macherio, cerca de Milán, sin que trascendiera más que el hecho de que cenaron juntos y vieron la final de la Eurocopa.
Mientras Berlusconi presentaba hoy ante el Ecofin en Bruselas un recorte presupuestario para que el déficit italiano no sobrepase los límites del Pacto de Estabilidad, diversos medios vinculaban su interinidad como ministro de Economía con la reforma fiscal.
La anunciada rebaja de impuestos es una de sus promesas incumplidas hasta ahora, en la que tiene puestas todas las esperanzas para que se convierta en el salvavidas de su mandato.
La acumulación de cargos no es nueva para Berlusconi, que ya ejerció como ministro de Exteriores durante diez meses, después de que en enero de 2002 cesara en el cargo el independiente Renato Ruggiero por discrepancias sobre el europeísmo del Gobierno.
Sus críticos, que siempre han apuntado al conflicto de intereses por su condición de primer ministro y magnate de la televisión privada y empresario más rico del país, opinan que la actual situación desborda todos los límites del problema.
Con ese horizonte, la crisis abierta en la mayoría gubernamental tras los malos resultados cosechados por el partido de Berlusconi, Forza Italia, en las recientes elecciones europeas y locales entra en un túnel.
Dirigentes de los partidos que integran la coalición de Gobierno han admitido estos días por primera vez, de forma más o menos explícita, la posibilidad de que no se agote la legislatura, que acaba en 2006.
Las diferencias entre los socios se han agudizado en los últimos meses con particulares exigencias de fondo, centradas en la política económica por parte de AN y la UDC y en la reforma federal del Estado por parte de la Liga Norte.
La oposición hurga en esta herida y se multiplican los llamamientos para preparar unos eventuales comicios anticipados, como el que hoy hizo el todavía presidente de la Comisión Europea y líder "in pectore" de El Olivo, Romano Prodi.
Dejá tu comentario