El viceministro de Petróleo de Irán, Mohammad Sadegh Azimifar, afirmó que el país podrá recuperar entre el 70% y el 80% de su capacidad de producción petrolera en uno o dos meses, tras los daños provocados en sus instalaciones durante la guerra con Estados Unidos e Israel.
Irán proyecta recuperar hasta el 80% de su producción petrolera en un mes, tras los ataques a su infraestructura energética
El Gobierno iraní estima que en semanas reactivará gran parte de su capacidad energética y apunta a volver al 100% a mediano plazo.
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Irán busca recuperar hasta el 80% de su producción petrolera tras los daños en su infraestructura energética.
Según explicó el funcionario, el objetivo inmediato es restablecer gran parte de la producción afectada en un corto plazo, mientras avanzan las tareas de reparación en refinerías y centros de distribución. “A medio y largo plazo, podemos alcanzar el 100% de la capacidad previa a la invasión”, aseguró, marcando una hoja de ruta que apunta a la normalización total del sistema energético.
En ese sentido, Azimifar detalló que en aproximadamente diez días se reactivará parte de la refinería ubicada en la isla de Lavan, en el sur del país, una de las instalaciones que sufrió daños durante los ataques. Este paso es clave para sostener el ritmo de recuperación y mejorar el flujo de producción en las próximas semanas.
Miles de trabajadores y foco en los centros clave
El proceso de reconstrucción también se concentra en otros puntos estratégicos del sistema petrolero. Alrededor de 2000 personas trabajan actualmente en la restauración de las instalaciones de transmisión y almacenamiento en el depósito de Shahr-e Rey, cerca de Teherán.
Estas tareas forman parte de un plan más amplio para recomponer la infraestructura energética y garantizar la estabilidad del suministro. Con avances progresivos y objetivos definidos, el Gobierno iraní busca reducir el impacto de los ataques y retomar su capacidad productiva en el menor tiempo posible.
Irán condiciona la reapertura del estrecho de Ormuz, exigiendo a EEUU un “acuerdo razonable”
Irán advirtió que no reanudará el tránsito en el estrecho de Ormuz mientras Estados Unidos no acepte un “acuerdo razonable”, según una fuente cercana a las negociaciones citada por la agencia Mehr. La misma fuente aseguró que no hay apuro por avanzar y que, por ahora, no está definida una nueva ronda de diálogo.
En ese marco, desde Teherán remarcaron que no habrá cambios en la situación del paso estratégico hasta que Washington modifique su postura. “Irán no tiene prisa, y a menos que EE UU acepte un acuerdo razonable, no habrá cambios en la situación del estrecho de Ormuz”, sostuvo la fuente, que también confirmó que no se fijaron ni fecha ni lugar para futuras conversaciones.
Además, señalaron que durante los encuentros se presentaron propuestas que consideran viables y responsabilizaron a Estados Unidos por la falta de avances. “Irán presentó iniciativas y propuestas razonables durante las conversaciones. Ahora le corresponde a Estados Unidos abordar los temas con realismo. Así como el Gobierno estadounidense falló en sus cálculos bélicos, hasta ahora también se ha equivocado en las negociaciones”, concluyó.
Irán restablece su producción petrolera: cómo impacta en la economía mundial
El intento de Irán por recuperar rápidamente su capacidad de refinación aparece como una señal de alivio en medio de la actual crisis energética global. Tras los daños sufridos en su infraestructura, el país busca volver a procesar gran parte de su petróleo en pocas semanas, lo que podría incidir en los mercados internacionales.
En un contexto de fuerte tensión en el Golfo y con el estrecho de Ormuz bajo presión, la oferta de energía se redujo y empujó al alza los precios del crudo. Si Teherán logra normalizar su producción de combustibles, podría contribuir a estabilizar el mercado y evitar nuevas subas abruptas.
El impacto no se limita al petróleo. La energía es un factor clave en la inflación global: influye en el transporte, la industria y los alimentos. Por eso, una mayor disponibilidad de combustibles podría ayudar a moderar la presión inflacionaria, especialmente en regiones altamente dependientes de importaciones como Europa y Asia.
Sin embargo, el efecto positivo tiene límites claros. La incertidumbre geopolítica sigue siendo el principal condicionante. Mientras persistan las tensiones militares y los riesgos sobre las rutas comerciales, cualquier mejora en la oferta energética será parcial y frágil. Además, la recuperación iraní también reconfigura el tablero global: fortalece su posición como actor energético y suma presión en la disputa con potencias como Estados Unidos y China, en un escenario donde la economía y la política están cada vez más entrelazadas.
En este marco, la reactivación de la capacidad de refinación aparece como un factor que puede dar algo de aire a la economía mundial, pero lejos de resolver el problema de fondo: un conflicto que sigue condicionando precios, mercados y expectativas a escala global.





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