Osama bin Laden, el terrorista más buscado del mundo, ha logrado escapar en los últimos años al largo brazo de EE.UU. ¿Hasta cuándo podrá hacerlo?
Islamabad (AFP) - Osama bin Laden continúa desafiando al mundo mientras la red Al-Qaeda y sus aliados talibanes siguen su combate en Afganistán y Pakistán, donde la guerra contra el terrorismo está lejos de ser ganada.
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Pakistán y Afganistán aparecen con regularidad en la mayor parte de los atentados realizados o planeados contra intereses occidentales desde los ataques contra Nueva York y Washington hace cinco años.
Tanto los kamikazes que mataron a 52 personas en Londres el 7 de julio de 2005 como los presuntos autores del proyecto de atentado transatlántico revelado el pasado 10 de agosto en la capital inglesa tenían vínculos con esa agrupación en Pakistán y en Afganistán, según la policía paquistaní.
En Afganistán, una ola de atentados suicidas con la marca de Al-Qaeda comenzó durante el verano boreal de 2005 contra las tropas extranjeras, en especial norteamericanas, que siguen hostigando a los talibanes y a los aliados de Bin Laden, al que no han conseguido encontrar.
Reapariciones
Cinco años de búsqueda a lo largo de la frontera, porosa y montañosa, entre las dos repúblicas islámicas han barrido con cientos de militantes, muertos o detenidos, pero cada día surgen otros nuevos. «Hemos detenido a equipos enteros que preparaban atentados terroristas, pero la mayoría reaparece con nuevos militantes, más decididos y peligrosos», dijo uno de los más altos responsables de los servicios paquistaníes de seguridad.
«La caída de los talibanes en Afganistán desestabilizó a Al-Qaeda, pero Irak y ahora el Líbano renuevan las vocaciones», estimó otro responsable de estos servicios que requirió anonimato.
Después de alinearse con Estados Unidos en su guerra contra el terrorismo y de abandonar su respaldo a los talibanes que lanzó siete años antes, Pakistán empezó a reprimir al extremismo islamista a finales de 2001. Varios centenares de presuntos militantes vinculados con Al-Qaeda fueron detenidos, otros tantos murieron en las zonas tribales paquistaníes cerca de la frontera. «Todos los militantes de Al-Qaeda que se aventuraron en Pakistán fueron arrestados. Hemos detenido a más de 600 hombres» de esa red, subrayó el portavoz de las fuerzas armadas paquistaníes, general Shaukat Sultan.
Complot
Dos de los cuatro kamikazes británicos de los atentados de julio de 2005 en Londres estuvieron en contacto con el movimiento extremista en Pakistán y, a principios de agosto, la detención en Pakistán del británico Rashid Rauf permitió, según Islamabad, descubrir un vasto complot terrorista contra aviones comerciales.
Según la policía, Rauf, instalado desde hace tres años en Pakistán, tuvo contactos con Al-Qaeda «en Afganistán», donde las autoridades no paran de acusar a Islamabad de que no se mueve bastante contra los talibanes y Al-Qaeda.
«Está claro que Al-Qaeda opera en la región», afirmó recientemente el general John Abizaid, jefe del Estado Mayor norteamericano (Centcom) que supervisa las operaciones militares en Afganistán.
«Está claro que son capaces de realizar ataques en todo el mundo, pero también está claro que soportan una presión muy fuerte», añadió. «Sólo es cuestión de tiempo que la dirección caiga en manos de las fuerzas que los están buscando», agregó.
El tiempo no juega a favor de los regímenes paquistaní y afgano, también bajo presión. El presidente paquistaní, general Pervez Musharraf, ha salido ileso de tres atentados de Al-Qaeda y soporta en permanencia la presión de la oposición islamista, que denuncia su colusión con EE.UU.
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