Según la oficina del primer ministro, Blair dijo en la reunión que «la política de contención (con Irak) no ha funcionado. Saddam ha sido capaz de avanzar en su programa de armamento de destrucción masiva y tiene que ser detenido».
El jefe del gobierno británico admitió que había que continuar tratando de resolver el asunto a través de Naciones Unidas, pero también dejó claro que Hussein sólo ha aceptado la vuelta de los inspectores de la ONU debido a la presión internacional.
«No hay duda -dijo Blair- de que, a pesar de los desmentidos, a pesar de las sanciones, a pesar de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Hussein está continuando su programa armamentístico. Y no estamos hablando de residuos del pasado, sino de un programa actual y en desarrollo.»
Tras la reunión del gabinete, que duró cerca de dos horas, el titular de Exteriores,
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