Bolivia no es sólo gas. La agroindustria es responsable de la riqueza de su región más próspera: el rico Oriente. Si Evo Morales ya había desquiciado la primera actividad, dio ayer un paso decisivo para hacer lo propio con la segunda. Según decretó, podrá confiscar tierras a discreción para repartir entre sus bases campesinas. Un nuevo suicidio económico.
La Paz (EFE, ANSA) - El presidente de Bolivia, Evo Morales, promulgó ayer un polémico decreto para afianzar su «revolución agraria», que prevé la confiscación de tierras consideradas «ociosas» para repartirlas entre indígenas y que es rechazada por los sectores empresariales.
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Además de presentar el decreto, Morales repartió a campesinos títulos agrarios por 70.000 hectáreas en la localidad de Ucureña, situada en el centro del país, y proclamó el 2 de agosto como el Día de la Revolución Agraria.
En su aspecto más grave, la norma permitela confiscación de las tierras que el gobiernoconsidere «ociosas» y que no cumplanuna «función económica social», por supuesto sin indemnizar al propietario.
Control social
La nueva reglamentación, según Morales, establece el «control social» sobre los trámites agrarios, una «efectiva lucha contra el fraude y la estafa» y no permite «acaparar» tierras ni especular con ellas. El mandatario izquierdista destacó que en un año y medio su gobierno tituló 5,5 millones de hectáreas con un gasto de 5 a 6 millones de dólares.
Asimismo, comparó esas cifras con las logradaspor los «gobiernos neoliberales» que desde 1996 titularon 9 millones de hectáreas con un costo, según dijo, de 90 millones de dólares, lo cual muestra que antes «se robaba plata y era un negocio».
Desde que Morales es presidente también se han repartido a indígenas 500.000 hectáreas de tierras fiscales, frente a las 36.000 hectáreas registradas en los diez años anteriores.
La ley de tierras y su reglamentación son resistidos por los organismos empresariales de Santa Cruz, entre ellos la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo (CAINCO), cuyo presidente, Gabriel Dabdoub, dijo a la prensa que todo proyecto «que nace sin consenso de las partes queda en la nada». Dabdoub señaló que «los agropecuarios no invertirán y no habrá producción, no porque no quieran invertir, sino porque no hay garantías».
A pedido de Morales, los campesinos reunidos en la concentración aprobaron que el 2 de agosto sea el Día de la Revolución Agraria. El mandatario también pidió a los campesinos que desde ahora el himno nacional sea cantado con la mano izquierda en alto y la mano derecha sobre el pecho, lo que será un «símbolo de reivindicación» de las luchas indígenas por las tierras.
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