Rubén Costas Aguilera, gobernador de Santa Cruz, la provincia
más rica de Bolivia y epicentro del movimiento autonomista,
es uno de los opositores que rompieron relaciones
con el gobierno de La Paz.
La Paz (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - Los prefectos ( gobernadores) de seis de los nueve departamentos (provincias) de Bolivia rompieron relaciones con el presidente Evo Morales en «defensa de la Asamblea Constituyente y de la democracia» y convocaron a un encuentro nacional en medio de las amenazas oficiales de violencia social contra la oposición.
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En una solicitada publicada ayer, los prefectos de Santa Cruz, Beni, La Paz, Cochabamba, Pando y Tarija rechazaron el sistema de votación aprobado el viernes en la Constituyente, que permitirá la redacción de una carta magna a la medida de las transformaciones que impulsa el izquierdista Morales.
«El país observa con preocupación la conducta del gobierno nacional que lleva el sello de la prepotencia política, la burla de las leyes de la República y un profundo sentido antidemocrático (...) al haber impuesto con su mayoría la aprobación de un reglamento de debates para la Asamblea Constituyente», señala el texto.
Los prefectos cuestionaron también un proyecto de ley que sometería a las autoridades a una fiscalización que podría ocasionar su censura y posterior remoción.
«Es una iniciativa que a título de promover la fiscalización de los prefectos busca poner las cabezas de estas autoridades electas democráticamente en manos de la mayoría que detenta el partido de gobierno (MAS) en el Congreso», afirma la solicitada.
Por estas consideraciones, los gobernadores decidieron «romper la relación con el Poder Ejecutivo nacional y no concurrir a ninguna convocatoria que realice el presidente de la República, en tanto no se modifique la línea gubernamental de vulneración de la ley y de desestabilización institucional de las autoridades elegidas por el voto popular».
El documento convoca «con carácter de urgencia al Gran Encuentro Nacional de la Bolivia Democrática, a realizarse en la ciudad de Cochabamba» (centro), que congregará a autoridades y organizaciones sociales de los nueve departamentos «para defender la legalidad, la democracia y la unidad de la Patria que se encuentra en peligro», aseguraron.
Huelga de hambre
La medida de los prefectos se suma a las presiones al gobierno de partidos opositores, algunos de los cuales llevan adelante una huelga de hambre con amenazas de abandonar la Asamblea Constituyente.
Morales pretende hacer sustanciales cambios en la carta política boliviana con la mayoría absoluta con que cuenta de antemano (142 representantes de 255) y apelar a los dos tercios únicamente para la refrendación global de la nueva Constitución. Y en el caso de que esa mayoría calificada no se alcance en esa instancia, la aprobación del texto se haría a través de un referéndum.
Su pretensión viola la ley, ya que tanto la Constitución actual como la ley de convocatoria de la Asamblea prescriben la aprobación del nuevo texto con el voto de dos tercios de los constituyentes.
En estas condiciones, la presencia de la oposición en la aprobación de los artículos de la nueva carta magna tendrá sólo carácter testimonial, y asistir a las sesiones será una pérdida de tiempo, aseguró el líder del opositor Unidad nacional (UN), Samuel Doria Medina, quien se encuentra en huelga de hambre en demanda del respeto a los dos tercios.
La medida es también fuertemente resistida por el poderoso Comité Cívico de Santa Cruz (este), el departamento más rico del país, que a través de sus portavoces ratificó una marcha para mañana.
En última instancia, existe la posibilidad de que la oposición articule la instalación de una Asamblea Constituyente paralela, según declaró al diario «El Deber» Luis Dorado, representante de la agrupación Podemos del ex presidente conservador Jorge Quiroga y principal fuerza opositora en la Constituyente.
La prensa local coincidió en que el MAS impuso su « rodillo» tras recibir una instrucciónllegada desde La Paz, sede del gobierno.
El diario «La Razón», de La Paz, tituló: «El MAS aplasta a la oposición e impone su mayoría absoluta». El también matutino paceño «La Prensa» destacó: «El MAS se impone y en la Asamblea manda la mayoría absoluta». Y «El Deber», de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, sentencia lacónico: «Avanza el rodillo».