Guido
Mantega,
ministro de
Hacienda
de Brasil,
quedó en el
ojo de la
tormenta
por el
fracaso
oficial en
obtener la
prórroga
del impuesto
al
cheque. Se
trató del
mayor
revés
político
sufrido por
el presidente
Lula da
Silva en su
segundo
mandato.
San Pablo y Brasilia ( Reuters, AFP, EFE, ANSA) - El mercado de acciones de Brasil cayó con fuerza ayer y la moneda se debilitó por segunda sesión consecutiva, luego de que el Congreso rechazara la prórroga del «impuesto al cheque», un tributo crucial para las finanzas públicas.
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Pese a que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva aclaraba que la pérdida de ese impuesto -que lo privará de recaudar casi 23.000 millones de dólares anuales- no lo hará modificar la pauta de superávit fiscal prevista para el año, el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo cayó 2,9% para cerrar a 62.860,99 puntos, con fuertes retrocesos en todos los sectores.
En tanto, el real se debilitó 0,45% para finalizar a 1,782 unidades por dólar en una sesión volátil. El miércoles, la moneda brasileña había perdido cerca de 1%.
Según los analistas, se conjugaron para esos malos resultados la caída del «impuesto al cheque» y el escepticismo de los mercados internacionales sobre el plan de los principales bancos centrales del mundo para paliar la crisis de las hipotecas.
Lula da Silva sufrió en la madrugada de ayer la peor derrota política de su segundo mandato, cuando la oposición del Senado impidió la prórroga de la Contribución Provisoria sobre los Movimientos Financieros (CPMF), un polémico gravamen que grava con una alícuota de 0,38% todas las transacciones monetarias, sobre todo los cheques.
Ese impuesto, creado en 1993 y que caducará a fin de año, se terminó convirtiendo en uno de los pilares de las finanzas públicas, pero es resistido por cerca de 80% de la población.
El oficialismo logró 45 votos contra 34 de la oposición, pero no llegó a los 49 necesarios (tres quintos de la cámara alta) para prorrogar la CPMF.
El ministro de Hacienda, Guido Mantega, anunció ayer modificaciones en el Presupuesto pero aclaró que todas las metas fiscales y de inflación serán mantenidas pese al corte de esos recursos, que se destinaban a la acción social del gobierno federal y de los estados.
Según dijo, el Presupuesto de 2008 -un año de cruciales elecciones municipales-enviadoal Congreso «está en suspenso» sin esos 23.000 millones de dólares, y la salud pública será el sector más afectado por el necesario recorte de gastos.
La situación política luego de la votación legislativa se tensó con la declaración del senador opositor Demóstenes Torres, que pidió la salida del ministro Mantega, a quien muchos atribuyen la derrota del oficialismo en el Senado.
Para tranquilizar a los mercados, Mantega convocó ayer a una conferencia de prensa en la que afirmó: «Vamos a mantener la política de responsabilidad fiscal, las metas fiscales que están programadas para los próximos años serán cumplidas rigurosamente».
«No vamos a retocar la ecuación fiscal del país. Vamos a mantener la política de responsabilidad fiscal y el superávit primario», enfatizó Mantega.
Brasil tiene como meta cerrar el año con un superávit primario de 3,8%.
Lula «me pidió que elaboraraun conjunto de medidas para minimizar los perjuicios a las inversiones públicas y los programas sociales.
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