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31 de julio 2003 - 00:00

Brasil espera disculpas de Francia

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En tanto, la revista "Carta Capital", que hace dos semanas reveló el escándalo, publica hoy dos documentos que, afirmó, prueban que los 11 diplomáticos y militares franceses venían a rescatar a Betancourt.

"Las declaraciones de autoridades francesas a la prensa de ese país son ambiguas e imprecisas, no corresponden a la realidad y no contribuyen a una mejoría de las relaciones entre Brasil y Francia. Por eso, pedimos esclarecimientos y disculpas", declaró Pinheiro Guimaraes al ser interrogado en la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados.

El intento de las autoridades de Francia de rescatar a Ingrid Betancourt en pleno territorio brasileño está provocando una fuerte tensión en las relaciones entre los dos países, que pasaba por una muy buena fase al punto que Brasil y Francia estuvieron en contra de la invasión de Irak por parte de Estados Unidos.

Betancourt tiene doble ciudadanía, colombiana y francesa, y cuando fue secuestrada, en febrero del año pasado, era candidata a presidente de Colombia por el Partido Verde.

La misión secreta de Francia permaneció en la Amazonia brasileña entre el 9 y el 12 de julio, cuando fue "invitada" por el canciller brasileño, Celso Amorim, a regresar a su país.

Amorim tomó esa decisión luego de que su colega francés, Dominique de Villepin, le informara sobre la presencia del avión militar francés en Manaos de "una manera incompleta", según evaluó Pinheiro Guimaraes.

Por su lado, Carta Capital publica hoy dos documentos que, según afirma, prueban que los 11 diplomáticos y militares franceses que viajaron en un avión militar Hércules C-130 sabían que iban a recoger a Betancourt.

Es decir, que no se trataría de "una misión humanitaria" destinada a asistir a una pariente de la senadora secuestrada en febrero del año pasado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), como informó hasta ahora la diplomacia francesa.

Una de esas pruebas es una nota escrita a mano por Astrid Betancourt, hermana de Ingrid y funcionaria de la embajada francesa en Colombia, el 14 de julio, cuando fue detenida por la Policía Federal brasileña en la frontera entre Colombia y Brasil, en plena Amazonia.

En esa nota, Astrid Betancourt admite que "el motivo de mi ingreso en Brasil es que mi familia tuvo un contacto mediante el cual se informó la voluntad de las FARC de liberar a mi hermana" en la frontera brasileña.

La otra nota fue escrita por el jefe de la misión secreta francesa, Pierre Henri Guignard, el jefe adjunto de gabinete del canciller, Dominique de Villepin, es decir el cuarto hombre del ministerio de Relaciones Exteriores de ese país.

En esa nota, Guignard le hace saber a Astrid Betancourt que la esperan en un hotel de Manaos, capital del estado de Amazonas, a 1.100 kilómetros de la frontera.

Según Carta Capital, la sospecha de la Policía Federal brasileña es que el avión Hérculas C-130 contenía armas y equipamiento militar que iban a ser entregados a las FARC a cambio de la liberación de Ingrid Betancourt.

La sospecha no pudo ser confirmada porque los franceses no permitieron la inspección del avión.

Cuando un diputado le preguntó al vicecanciller brasileño, Pinheiro Guimaraes, sobre esta sospecha, el diplomático se limitó a responder: "No tenemos indicios concretos sobre lo que ellos pretendían hacer. Por eso, pedimos esclarecimientos y disculpas".

 

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