El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, advirtió hoy que la escalada militar norteamericana en Irak está todavía en sus "fases tempranas", y aseguró que las tropas de Washington "han matado o capturado" un promedio mensual de "más de 1.500 terroristas de al Qaeda y otros extremistas".
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En una encendida defensa de su estrategia para el país ocupado, criticada por la oposición demócrata y siempre poco popular entre el público norteamericano, Bush dijo que "aquí en casa, puede ser fácil pasar por alto la valentía mostrada por tropas y civiles iraquíes que están luchando por la libertad".
Según el mandatario, el aumento de las bajas entre los militantes de los grupos fundamentalistas islámicos creció desde enero último, cuando ordenó un aumento de las tropas estadounidenses en Irak, que actualmente suman unos 160.000 hombres.
"Y en junio -añadió- nuestras tropas lanzaron un aumento de operaciones que está ayudando a incorporar antiguos insurgentes sunnitas en la lucha contra al-Qaeda", el grupo considerado responsables de los atentados del 11 de setiembre del 2001 contra el Pentágono y las torres gemelas de Nueva York.
"Aún estamos en las fases tempranas de nuestras nuevas operaciones, pero el éxito del último par de meses ha mostrado que las condiciones en el terreno pueden cambiar, y que están cambiando", dijo Bush en su discurso radial sabatino.
En respuesta a las voces que vienen reclamando un comienzo de la retirada de los soldados estadounidenses de Irak, Bush dijo: "no podemos esperar que la nueva estrategia que estamos llevando a cabo traiga el éxito de la noche a la mañana".
"Pero al apoyar el pueblo iraquí mientras construye su democracia, daremos un golpe devastador a al-Qaeda, ayudaremos a dar nuevas esperanzas a millones de personas en todo el Medio Oriente, ganaremos un amigo y un aliado en la guerra contra el terror y haremos más seguro al pueblo estadounidense", afirmó.
Bush está reforzando la defensa de su estrategia mientras se acerca el momento en que su principal comandante en el país ocupado, el general David Petraeus, y su embajador en Bagdad, Ryan Crocker, presentarán -a mediados de setiembre- un crucial reporte sobre la situación en Irak, donde la violencia no cesa, generando día a día bajas entre los soldados norteamericanos e incontables civiles muertos por atentados de matriz étnica.
En Washington se teme que el reporte no afectará mayormente la posición de Bush, quien debe desalojar la Casa Blanca en enero del 2009 para dejar el poder en manos del nuevo presidente elegido en los comicios de noviembre del año próximo.
El presidente sigue haciendo oídos sordos a los reclamos de la oposición demócrata, que viene exigiendo la implementación de un calendario para el retiro de Irak, con más fuerza todavía desde noviembre último, cuando recuperó el control de las dos cámaras del Congreso de Washington.
Pero Bush está enfrentando además una creciente insatisfacción en las propias filas de su partido republicano, donde muchos dirigentes temen que la amplia impopularidad de la guerra en Irak dañe de manera irreversible las chances del oficialismo de retener la Casa Blanca en las presidenciales del 2008.
El jueves, por ejemplo, uno de los más respetados expertos en asuntos militares del partido republicano, el senador John Warner, de Virginia, pidió a Bush que ordene un primer retiro, aunque más no sea de 5.000 soldados, el mes próximo, para que esos hombres puedan estar de regreso en Estados Unidos para estas navidades.
Sin embargo, no se ven por ahora señales de que Bush vaya a cambiar su estrategia.
De hecho, en su discurso de hoy adelantó que la próxima semana, cuando hablará ante los miembros de la Legión Americana en su convención anual en Reno, en el estado de Nevada, retomará este mensaje para expresar su "enfoque" sobre el el Medio Oriente "y por qué el surgimiento de un Irak libre y democrático es fundamental para el futuro de esta región vital y para la seguridad de nuestra nación".
Por su parte, el jefe de Estado Mayor saliente estadounidense, general Peter Pace, desmintió que haya recomendado a la Casa Blanca un recorte de la presencia de tropas norteamericanas en Irak en 2008.
"Esa historia es errada. Es sólo una hipótesis. Yo no hice ni decidí ninguna recomendación", dijo el general, quien dejará el cargo en septiembre, en referencia a un informe publicado por Los Angeles Times.
El diario escribió el viernes que Pace había recomendado reducir la presencia de tropas norteamericanas en Irak para no comprometer la capacidad de las Fuerzas Armadas de intervenir en otras áreas en crisis.
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