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7 de septiembre 2006 - 00:00

Caso que impactó fuerte en Europa

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Madrid (El Mundo, EFE, Reuters, AFP, LF) - La noticia de los vuelos de la CIA, destinados al traslado de prisioneros sospechosos de terrorismo a cárceles secretas en varios países, saltó a la prensa en noviembre de 2005. Más allá de las polémicas que provocó en Estados Unidos, el caso incomodó a varios países de la Unión Europea, que debieron salir a desmentir su participación en el esquema. Estas son las claves del tema:   

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  • ¿Cómo operaba la CIA? Según los primeros informes aparecidos en la prensa estadounidense, la agencia de inteligencia norteamericana creó después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 una red de cárceles secretas donde enviaba a supuestos sospechosos de terrorismo, detenidos en terceros países sin respetar sus derechos a un debido proceso. Los detenidos eran trasladados en los llamados «vuelos de la CIA».   

  • La polémica por el tratoa los prisioneros. Organizaciones humanitarias como Human-Rights Watch y Amnistía Internacional, cuyas opiniones tienen fuerte impacto en los sectores liberales de la opinión pública norteamericana, hicieron foco no sólo en la falta de garantías legales para los sospechosos sino, también, en la posibilidad de que éstos sufrieran abusos de parte de sus interrogadores. «La Administración estadounidense ha intentado de muchas formas burlar la prohibición de torturar y maltratar», declaró Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional. Servicios de inteligencia de países aliados de Washington también han colaborado en las « extraordinary renditions» (entregas extraordinarias), como se denomina a los secuestros y encarcelamientos.

  • Implicados

  • ¿Qué países están incluidos en el caso? Un detallado informe del Consejo de Europa demostró la implicación de 14 países europeos en los vuelos de la CIA. Conforman la lista Polonia y Rumania, donde «existen serios y crecientes indicios» de que albergaron prisiones secretas, más allá de las desmentidas de sus gobiernos.En un segundo grupo, Gran Bretaña, Suecia, Italia, Macedonia, Alemania, Bosnia-Herzegovina y Turquía, «tuvieron distintos grados de responsabilidad» en el secuestro y traslado de sospechosos, añadió el informe. Por último, un tercer grupo de países, donde se encuentran España, Irlanda, Chipre, Grecia y Portugal, mantuvo una « complicidad activa o pasiva» en las «entregas» ilegales de los sospechosos. Además, en el informe se aportan por primera vez los nombres y apellidos de 17 casos de personas detenidas y trasladadas.

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