George W. Bush y Nicolas Sarkozy sellaron
ayer la reconciliación de Francia y EE.UU.
tras las desavenencias por la invasión a Irak.
Washington (EFE, AFP, Reuters) - El presidente francés, Nicolas Sarkozy, puso ayer de pie al Congreso estadounidense con su defensa de la vieja amistad entre los dos países que, según dijo, sigue viva y más fuerte que nunca, pese a los «momentos difíciles» vividos recientemente.
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«Francia es amiga de los Estados Unidos. Siempre lo ha sido y lo será. Incluso en los momentos complicados, de desacuerdos, hemos trabajado hombro a hombro», dijo Sarkozy, quien reconoció que esta afirmación ha sido siempre difícil de pronunciar para un presidente francés.
Con estas frases, que fueron ovacionadas varias veces por los legisladores, el presidente francés dio vuelta la página a la difícil etapa que vivieron los dos países por la guerra de Irak, y que se intensificó por la falta de sintonía entre su predecesor, Jacques Chirac, y George W. Bush.
Sarkozy abrió con su visita, calificada como de «reencuentro» entre ambos países, un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales, mucho más amigable e intenso.
El discurso del presidente francés tuvo muchasreferencias históricas, pero ninguna explícitaal conflicto de Irak, tema que estuvo presente de todos modos cuando habló de los momentos difíciles que han atravesado las relaciones de los dos países.
Lejos de reconocer las tiranteces de los últimos años, Sarkozy dijo que esos momentos «complicados, de desacuerdos», en lugar de desmoronar la alianza, han servido como un «lecho de roca» para afianzar la amistad.
«Queremos ser amigos, aliados, socios de Estados Unidos, pero unos aliados independientes, unos socios con libertad, porque precisamente éstos son los valores que defendemos los dos países», apuntó.
Inaceptable
El mandatario galo afirmó con firmeza que la posibilidad de que los iraníes se doten del arma nuclear es, para Francia, una perspectiva «inaceptable».
También habló de la guerra de Afganistán, en la que Francia entró aleccionada por el horror que supusieron los atentados del 11 de setiembre de 2001, fecha en la que, dijo, «toda Francia se sintió como Estados Unidos».
«Les digo solemnemente que Francia permanecerá comprometida en Afganistán el tiempo que sea necesario, porque lo que está en juego es el futuro de nuestros valores y los de la alianza atlántica», dijo ante otra ovación de los legisladores.
En tanto, se refirió además a la debilidad del dólar y a la subvaluación de la moneda china, el yuan, y declaró que este «desorden monetario» amenaza con «transformarse en una guerra económica».
Por otro lado, pidió a EE.UU. -que no firmó el Protocolo de Kioto- que «asuma el liderazgo» en el combate al calentamiento global. «EE.UU. nos liberó, y por eso Europa tiene una deuda que durará eternamente», aseguró en medio de una gran ovación de congresistas. En otros momentos reveló su admiración hacia la cultura y la forma de ser del pueblo estadounidense, aspecto conocido ya en Francia, donde le han puesto el apodo de «L'americain».
«Elvis Presley, Marilyn Monroe, John Wayne, Rita Hayworth... son íconos universales de la cultura estadounidense», dijo Sarkozy.
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