Flores, estampas religiosas y vestimenta de luto fueron minimizadas por la enorme cantidad de banderas, pancartas y encolerizadas consignas políticas que marcaron el cortejo funerario, que abre un nuevo capítulo del paro general en Venezuela, salpicado ahora por muertes y una escalada de la violencia. El cortejo estuvo encabezado por el vicepresidente «¡Justicia popular, justicia popular!», clamaban los chavistas que acompañaban a los familiares de los fallecidos en el cortejo.
Rangel se sumó así a otros altos funcionarios del gobierno que han responsabilizado a la policía metropolitana, cuyo control depende de Peña -un furibundo opositor de Chávezde estar implicada en la violencia callejera que dejó dos muertos, 18 heridos de bala, botellas y piedras y unas 75 personas asfixiadas entre el viernes y sábado.
Peña, ex ministro de la secretaría de Chávez, rechazó las acusaciones del vicepresidente, a quien calificó de «cínico».
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