La decisión de Castaño, quien dirige un poderoso ejército irregular de unos 10.000 combatientes con el que enfrenta a la guerrilla izquierdista, Es la primera vez en la historia que Washington, el principal aliado de Colombia en la lucha contra el narcotráfico, pide la captura de un líder paramilitar por cargos de tráfico de drogas. El anuncio se produce en momentos en que el presidente
Castaño, de 36 años, dirige las ultraderechistas Autodefensas Carlos Castaño, líder de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia. Su renuncia al grupo y su extradición a EE.UU. podrían marcar una nueva etapa en la guerra civil que azota a ese país.
Unidas de Colombia (AUC), que combaten a la guerrilla y controlan varias regiones del país en medio de un conflicto interno de 38 años que dejó 40.000 muertos en la última década. Esos escuadrones ilegales armados, que se financian con aportes de ganaderos, terratenientes y comerciantes perseguidos por la guerrilla, son acusados de ser responsables de la mayoría de las violaciones a los derechos humanos en Colombia y de contar con el apoyo de sectores de las fuerzas armadas.
Castaño, quien en su misiva a la embajadora de Estados Unidos se declaró como un «enemigo natural» del narcotráfico, anunció que dejará la comandancia de las AUC.
La solicitud de extradición y la reacción del líder paramilitar, un antiguo campesino que pasó a combatir a la guerrilla después del secuestro y asesinato de su padre por parte de las FARC, se produjeron casi tres semanas después de que dijo que se apartaría del narcotráfico. Ese anuncio fue interpretado como una estrategia para lavar su imagen y la de las AUC y facilitar una eventual negociación de paz con el gobierno de Uribe. Pero su eventual entrega podría dejar a esos escuadrones sin un líder indiscutible y provocar un incremento de las masacres en el país.
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