Sidney dio la bienvenida a 2018 con una espectacular cascada arcoiris de fuegos artificiales desde el puente de la Bahía. Cerca de 1,5 millones de personas se congregaron para ver el espectáculo de pirotecnia sobre el histórico puente y el icónico edificio de la Ópera.
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"Es una forma maravillosa de despedirse de 2017, el año en que cuatro de cada cinco habitantes de Sidney pronunciaron un rotundo 'sí' a favor de la igualdad en el matrimonio", declaró Clover Moore, alcaldesa de la ciudad australiana.
El tradicional show de fuegos artificiales estuvo custodiado por un dispositivo policial reforzado que incluyó agentes con rifles semiautomáticos y la instalación de vallas para evitar los ataques con vehículos. Estas medidas se tomaron una semana después de que más de diez personas resultaran heridas cuando un hombre embistió a una multitud de peatones con su coche en Melbourne.
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