La protesta de ayer de los sindicatos chilenos impactó con fuerza en la gobernante Concertación, poniendo una vez más en evidencia las tensiones entre las alas derecha e izquierda de la coalición que gobierna Chile desde hace 17 años. A continuación, los principales pasajes de un ilustrativo artículo sobre el tema publicado ayer, antes de que comenzara la protesta, por el diario "El Mercurio".
Dividido enfrentará el oficialismo la jornada de movilizaciones convocada por la Central Unitaria de Trabajadores, a la que han adherido diversos gremios y sectores sociales. Mientras La Moneda se ha apurado en salir a cuestionar la movilización, los partidos de la Concertación han mostrado posturas divergentes, variando desde el rechazo hasta el apoyo irrestricto a la convocatoria.
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Es así como, más allá del llamado que hizo el gobierno en los días previos para deponer la movilización, y apelando al derecho de los trabajadores para expresar su malestar por las condiciones en que se desempeñan, el Partido Socialista acordó en su comisión política entregar un respaldo explícito al llamado de la CUT.
Mientras tanto, los presidentes de la DC (Democracia Cristiana), del PPD (Partido por la Democracia) y del PRSD (Partido Radical Social Demócrata) optaron por tomar distancia de la movilizaciones y, cuadrándose con el discurso del Ejecutivo, hicieron hincapié en el avance que puede significar en materia de equidad social la creación del nuevo consejo asesor de la presidenta, y la agenda laboral que se ha propuesto impulsar el gobierno.
Defendiendo el respaldo que su partido le ha entregado a la convocatoria hecha por el presidente de la CUT, el socialista Arturo Martínez, el presidente de dicha colectividad, Camilo Escalona, dijo que se trata de una movilización «útil» y «justa».
Contraste
Una postura que contrastó con las palabras de la presidenta de la Democracia Cristiana, Soledad Alvear, para quien la movilización, aunque «legítima», no se justifica.
Similar posición esgrimió el presidente del PPD, Sergio Bitar, quien reconoció el derecho de los trabajadores a manifestarse, pero planteó la inconveniencia de impulsar una movilización cuando el gobierno se ha propuesto satisfacer sus demandas. El líder radical, José Antonio Gómez, también avaló la convocatoria de la CUT, siempre que transcurra sin violencia.
Pero los matices quedaron reflejados sólo a nivel de directivas, pues entre los comités parlamentarios, salvo en el de la DC, la postura mayoritaria fue de apoyo a las movilizaciones. De hecho, los jefes de bancadas de diputados del PS, del PPD y del PRSD expresaron públicamente su adhesión a la convocatoria de la CUT.
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