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30 de julio 2007 - 00:00

Conmueve a Bélgica una niña ecuatoriana arrestada por ilegal

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Angélica Cajamarca saluda desde detrás de los barrotes a los manifestantes que fueron ayer a demostrarle su solidaridad. Su caso causó conmoción en Bélgica y causa tensiones entre esa nación y su país natal, Ecuador.
Bruselas (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Bélgica se encontraba ayer envuelta en una intensa polémica por el caso de Angélica Cajamarca, la niña ecuatoriana de 11 años que fue arrestada junto a su madre y que hoy sería expulsada por ser inmigrante ilegal.

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La menor y su madre fueron detenidas en una parada de colectivo el pasado 30 de junio al ser delatada por un ciudadano, que había informado a la policía de la presencia en la calle de «dos gitanas sospechosas de ser ladronas por el color de su piel», según el informe policial.

Desde que el suceso tomó conocimiento público, las autoridades belgas se han mostrado inflexibles a pesar de las peticiones del defensor del Menor, Claude Leliévre, de varios diputados y de movimientos defensores de los derechos humanos para que la orden de expulsión sea anulada. Sin embargo, el futuro de la niña y su madre quedó en manos del ministro del Interior, Patrick Dewael, el único que puede revocar la orden.

Si no hay imprevistos, ambas serán conducidas hoy al aeropuerto de la capital, Bruselas, para tomar un vuelo de la línea holandesa KLM que sale a las 18.50, hora local, rumbo a Ecuador. «No voy a subirme al avión, papá, te lo prometo», gritaba Angélica luego de asomarse por la ventana enrejada del Centro de Repatriación 127 bis, para saludar a los dos centenares de personas que habían acudido a manifestarle su apoyo en una manifestación convocada por la Unión de Defensa de los Sin Papeles (UDEP).

«Te quiero, Angélica. Estamos contigo, mucha fuerza», la animó a través de un megáfono su padre, Javier Loja, quien pese a residir también ilegalmente en Bélgica, se arriesgó a acudir a la concentración.

  • Vergüenza

    Anne Malherbe, esposa del presidente de Ecuador, Rafael Correa, que es de origen belga y pasa allí unos días de vacaciones, había visitado poco antes de la protesta a la nena y su madre, Ana Elizabeth Cajamarca, que viven en Bélgica desde 2003.

    «Me da una vergüenza terrible ser belga, porque no podía creer que se encerrara a niños en mi país», declaró Malherbe. «No creíamos que eso era posible en Bélgica, y nos quedamos bien sorprendidos los dos (ella y Correa) de ver que esas cosas pasan», explicó, al subrayar que en el Centro de Repatriación «hay más niños, más chiquitos», que sólo pueden salir al patio una hora al día.

    Según la prensa local, el año pasado unos 700 niños pasaron por los seis centros cerrados para inmigrantes indocumentados existentes en Bélgica. Malherbe recordó que Angélica «es una niña que creció aquí, que va a la escuela acá y habla el francés más que el español», y dijo haberla encontrado «traumatizada y con miedo» porque «no sabe por qué la encerraron».

    Aunque las autoridades belgas no pueden obligar a Angélica y su madre a subirse a la fuerza al avión, se teme que les den algún tipo de tranquilizante, por lo que la UDEP y la Coordinadora contra las Expulsiones y por la Regularización pretenden ir a la terminal a pedir la ayuda de los pasajeros para impedir el despegue del aparato.

    Ana Elizabeth Cajamarca está en trámites de divorcio para poder casarse con su actual compañero, un belga de origen colombiano, un matrimonio que, además, le permitirá regularizar su situación y la de su hija en Bélgica, pero que tardará aún dos o tres meses para concretarse.

    El caso de Angélica y su madre, que acaparó la atención de todos los medios belgas e internacionales, es el último episodio en el drama que vive la emigración en Bélgica y en el resto de Europa. En estos días la prensa recuerda la trágica muerte por asfixia de la joven nigeriana Semira Adamu en 1998 cuando se le colocó una almohadón sobre la boca para acallar sus protestas al ser introducida a la fuerza en un avión para ser repatriada.

    Según cifras de la Embajada de Ecuador, en Bélgica residen unos 8.000 ecuatorianos, de los que sólo 2.247 están registrados y tienen su documentación en regla.
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