La tensión en Medio Oriente volvió a agudizarse ayer, con nuevos combates en territorio palestino y con una creciente hostilidad antiisraelí que alarmó a los observadores. Cientos de miles de personas se manifestaron en las principales capitales árabes para exigir una ruptura total con el Estado judío, sometiendo a sus gobiernos a una fuerte presión. Así, la Liga Arabe convocó para hoy a una reunión urgente, mientras Jordania anunció que estudia expulsar al embajador del gobierno de Ariel Sharon. Mientras el sitio al búnker de Yasser Arafat en Ramallah entra hoy en su quinta jornada, la tensión comienza a impactar en el precio del petróleo. El crudo subió ayer 3,6% y superó la barrera de los 27 dólares por primera vez en seis meses. Para los EE.UU. el conflicto se presenta cada vez más complicado y con final incierto.
Por cuarto día consecutivo, miles de libaneses y palestinos se manifestaron en diversas ciudades del Líbano para pedir el fin de la matanza de palestinos y expresar su apoyo a Arafat.
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