También se aprobó la creación de un fondo europeo para las catástrofes, como había sido solicitado el sábado el ministro del Interior alemán, En tanto, la situación en Alemania sigue siendo crítica: mientras Dresden, conocida como «la Florencia del Elba», se alivia, la crecida de ese río amenaza ahora a Wittemberg, en Sajonia Anhalt, Brandeburgo, pero también se toman medidas de prevención en Baja Sajonia y Hamburgo. Una situación muy dramática se verificó en Torgau, cuya población debió ser evacuada completamente.
La alarma se mantuvo alta en Bitterfeld, ciudad junto al río Mulda invadida por el agua, que hasta ayer no alcanzó las numerosas plantas químicas, que pueden volverse muy peligrosas en caso de inundación, por los riesgos de contaminación a toda la zona.
Ayer aumentó el balance de las víctimas a 16 con el hallazgo de un cadáver en las aguas del Mulda en Remse, mientras que los desaparecidos son 23; y los heridos, 108.
Según las previsiones, el Elba alcanzará hoy 7,40 metros, mientras un tramo de la carretera que une Munich con Berlín comenzó a ser apuntalada con sacos de arena.
En Praga, capital checa, se derrumbaron ayer tres edificios en el barrio de Karlin, el más afectado por las inundaciones, pero no hubo víctimas, informó la radio checa.
Tanto el barrio de Karlin como una parte de Holesovice tuvieron que ser evacuados a causa del peligro de derrumbes, y las autoridades temen por la fragilidad de los antiguos cimientos de madera de las casas junto al río Moldava. Según las autoridades de Praga, al menos una docena de edificios deben ser demolidos, mientras mejora el panorama en Bohemia, donde el Elba descendió más rápidamente de lo previsto.
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