Un grupo de 18 jóvenes secuestró un ómnibus local y lo proyectó contra la verja de hierro de la embajada la noche del 27 de febrero de 2002, irrumpiendo en el inmueble para solicitar refugio. Otros 3 saltaron el muro que separa la Embajada de la Nunciatura Apostólica y 2 entraron desde la calle, aprovechando la confusión.
La noticia se propagó rápidamente de forma verbal y