Teherán (AFP) - La economía de Irán está en condiciones de sobrevivir a las sanciones económicas que se le puedan imponer por su programa nuclear, pero enfrenta peligros mayores, como una inflación elevada y costosas importaciones de gasolina, según economistas.
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La economía iraní, muy dependiente de su producción de petróleo crudo, sufre sanciones económicas estadounidenses desde la Revolución Islámica de 1979.
«Estas crean problemas, pero Irán aprendió a superarlos, particularmente con la ayuda de terceros países», aseguró el presidente de la compañía Atieh Group, Bijan Khajehpour.
«El único impacto (de nuevas sanciones) sería el aumento del costo de algunas importaciones», dijo.
Sanciones progresivas
Según el economista Said Leylaz, sanciones más serias «no matarían la economía» y considera que «el enorme mercado iraní no puede ignorarse fácilmente», por lo que prevé que es «difícil aplicar sanciones». «Si fuese el caso, será progresivo», dijo.
El verdadero peligro para Irán, segundo productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), se sitúa en su propia economía.
En marzo, el presidente Mahmud Ahmadinejad anunció un presupuesto que prevé un alza de 25% de los gastos.
Los economistas iraníes advirtieron inmediatamentecontra la hiperinflación si el Estado continuaba aportando fondos al circuito económico.
El ministro de Economía, Davoud Danesh-Jafari, declaró que «1% de alza de la liquidez hace aumentar la inflación en 3%».
El índice oficial de inflación se establece oficialmente en un nivel de 10% anual, pero estimaciones no oficiales lo sitúan en casi el doble o más.
Su impacto sobre la población es amortiguado por una política de subvención de los bienes de primera necesidad, financiada por los ingresos del petróleo, cuya exportación debería dar a Irán 60 mil millones de dólares este año.
El excedente de los ingresos obtenidos de la exportación del crudo es colocado en un fondo de estabilización petrolera cuya utilización es teóricamente limitada para apoyar al sector privado o a la economía en caso de una caída de los precios.
No obstante, el gobierno precedente, lo mismo que el actual, recurrió a este fondo para otro tipo de gastos, en particular para la compra de combustibles refinados.
Cuarto productor de petróleo en el mundo, Irán es también uno de los mayores importadores de gasolina, por falta de capacidad de refinado suficiente para responder a la demanda que crece 10% por año.
El país importa 40% de sus necesidades en gasolina, lo que ya le ha costado 2.500 millones de dólares en el primer semestre de este año, y subvenciona su venta por un costo anual de 10.800 millones de dólares.
Por falta de inversiones y con un control estatal de la economía cercano a 80%, ésta muestra gran dificultad para dar trabajo a los jóvenes.
El índice de desempleo oficial está por encima de 11% y trepó a 21% entre los jóvenes.
Como el de la inflación, estos índices son considerados subvaluados por los expertos independientes.
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