El Secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, lanzó un fuerte mensaje a Nicaragua este martes, luego de que el vicepresidente del país centroamericano, Daniel Ortega, asegurara que no iba a volver haber elecciones en aquel país.
Marco Rubio advirtió a Daniel Ortega, presidente del país latinoamericano, luego de que asegurara que no volverá a celebrar elecciones en su país. La OEA y Costa Rica también cuestionaron el giro político del régimen.
El gobierno de Donald Trump volvió a cargar contra el régimen de Daniel Ortega, al que acusó de profundizar la represión y avanzar hacia un modelo sin elecciones.
El Secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, lanzó un fuerte mensaje a Nicaragua este martes, luego de que el vicepresidente del país centroamericano, Daniel Ortega, asegurara que no iba a volver haber elecciones en aquel país.
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Rubio declaró que el presidente Donald Trump y la comunidad internacional "no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura (...) profundiza la represión y fabrica inestabilidad que amenaza la seguridad nacional".
Ortega, que cumplió 80 años, es un exguerrillero que se hizo con el poder en el país hace casi dos décadas atrás y alterna entre presidencia y vicepresidencia en el país, un estilo similar al que utiliza el presidente ruso, Vladimir Putin.
En la misma línea, la Asamblea Nacional nicaragüense informó este martes que inició el "análisis" de reformas para cumplir las "orientaciones presidenciales", según AFP.
Ortega y su esposa, Rosario Murillo, mantienen el control absoluto del poder en Nicaragua desde hace años. Tras las protestas masivas de 2018, que dejaron alrededor de 300 muertos, el oficialismo desarticuló a la oposición y calificó aquellas manifestaciones como un intento de golpe de Estado impulsado por Estados Unidos.
En respuesta a ese escenario, Washington mantiene vigentes una serie de sanciones contra el gobierno nicaragüense, entre ellas la restricción de visas para más de 2.350 funcionarios y sus familiares. Sin embargo, la administración estadounidense evitó aplicar un esquema de presión similar al que sostiene desde hace décadas contra Cuba, cuya economía continúa atravesando una profunda crisis.
A fines de 2024, el oficialismo aprobó una reforma constitucional que extendió el mandato presidencial de cinco a seis años y otorgó a Rosario Murillo el rango de copresidenta. Con ese cambio, el calendario electoral preveía que Nicaragua celebrara elecciones generales en 2027.
Sin embargo, el propio Daniel Ortega, de 80 años, aseguró el último domingo, durante el acto por el 47° aniversario de la Revolución Sandinista, que "en Nicaragua no volverá a haber elecciones" en las que puedan llegar al poder "partidos puestos por los yanquis (EEUU)", una definición que generó un inmediato rechazo internacional.
Las declaraciones del mandatario también fueron cuestionadas por el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, quien sostuvo que "el régimen ha abandonado la democracia".
En la misma línea, Costa Rica anunció el llamado a consultas de su embajador en Managua, en un nuevo gesto de preocupación por el rumbo político adoptado por el gobierno nicaragüense.