Washington (EFE).- El presidente de EE.UU., George Bush, prometió ayer que el puente que se derrumbó el miércoles en Minneapolis será reconstruido "lo antes posible", en una visita a los restos de la estructura.
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En unas declaraciones rodeado de las autoridades locales y personal de policía y los bomberos, Bush dijo que ha puesto a la propia secretaria de Transporte, Mary Peters, a cargo del proyecto.
"Prometo que cuando ella vea bloqueos y obstáculos que dificulten el trabajo hará todo lo que pueda para eliminarlos", sostuvo el presidente.
Bush afirmó que el gobierno federal entiende que el puente, de ocho carriles, "es una arteria principal" de Minneapolis y señaló que será reconstruido "lo antes posible", aunque precisó que no podía prometer cuándo estaría en pie de nuevo.
El Congreso aprobó el viernes una partida de 250 millones de dólares para ese propósito.
La estructura, por la que transitaban más de 140.000 vehículos al día, se derrumbó sobre el Río Misisipi durante la hora de tráfico punta por razones aún desconocidas.
Las autoridades han confirmado la muerte de cinco personas, mientras que 100 resultaron heridas, cinco de las cuales permanecen en estado crítico.
Aún así, la cifra de víctimas es mucho menor que lo temido, pues la policía consideró inicialmente que unas 20 ó 30 personas estaban desaparecidas y habrían muerto. Actualmente, ocho individuos siguen desaparecidos.
Bush sobrevoló los restos del puente en el helicóptero presidencial "Marine One" durante unos diez minutos, mientras abajo algunos botes y buzos continuaban la búsqueda de víctimas en los automóviles sumergidos.
La tarea resulta muy difícil debido a la presencia de hierros y hormigón en el agua, que han alterado las corrientes del río, según los bomberos.
Con su visita, Bush ha respondido personalmente de forma más rápida a este accidente que al desastre provocado por el huracán Katrina hace dos años, que arrasó Nueva Orleans.
El presidente sólo visitó esa ciudad cinco días después del ciclón y su gobierno fue acusado de reaccionar de forma muy lenta a la crisis que provocó.
En cambio, no habían pasado 24 horas desde el accidente en Minneapolis cuando la secretaria de Transporte ya estaba en la ciudad, que ayer también visitó la primera dama, Laura Bush. En medio de la desgracia, el presidente alabó el heroísmo de algunos sobrevivientes.
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