El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, a su llegada a Israel.
El jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, dijo que se han dado "algunos pasos" hacia un alto el fuego en Gaza entre Israel y el movimiento islamista Hamas, aunque advirtió que aún queda mucho por hacer.
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"Sin duda, hemos dado algunos pasos hacia adelante, pero aún queda mucho trabajo por hacer", declaró Kerry desde Jerusalén al inicio de una entrevista con el secretario general de la ONU Ban Ki-moon.
Ban no fue, sin embargo, muy bienvenido en Jerusalén después de que la alta comisaria de los Derechos Humanos, Navi Pillay, afirmara que existen informe serios e independientes de apuntan a que Israel ha cometido crímenes de guerra durante un conflicto que ha segado la vida de más de 700 personas, en su mayoría civiles palestinos.
Además, 29 soldados han perdido la vida en combates, mientras que un civil israelí y un beduino fallecieron tras ser alcanzado por uno de cohetes lanzados desde la Franja.
En la misma línea, el ministro palestino de Asuntos Exteriores, Riad al Maliki, acusó a Israel de cometer "crímenes contra la humanidad" e insistió en que el mundo debe reclamar responsabilidad al Gobierno que dirige Netanyahu.
El embajador de Israel ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Eviatar Manor, acusó, por su parte, a este organismo de "fracasar a la hora de proteger los derechos humanos de los israelíes" y de que con sus acusaciones hacia el estado judío "azuza la hoguera".
A este respecto, el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Avigdor Lieberman, contraatacó a Ban, alegando que Israel esta inquieto por el hallazgo de un silo de cohetes en una escuela vacía de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), que la propia ONU revelo y condenó.
Kerry llegó a Israel para tratar de convencer al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de que ponga fin a la ofensiva de su país en Gaza.
• Crímenes de guerra
En tanto en Ginebra, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU acordó crear una comisión internacional para investigar posibles violaciones de derechos humanos durante la ofensiva israelí en la Franja de Gaza, algo que había sido solicitado por Palestina con el apoyo de países árabes y el rechazo de la mayoría de los occidentales.
Poco antes de la votación, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, denunció los ataques "indiscriminados" de Hamás contra zonas civiles, al tiempo que pidió una investigación sobre posibles "crímenes de guerra" cometidos por el Ejército israelí en su ofensiva "Margen Protector".
"Existe una alta posibilidad de que se haya violado el derecho humanitario internacional, lo que podría constituir crímenes de guerra", dijo, citando como ejemplo la destrucción de casas y los civiles muertos en Gaza, entre ellos numerosos niños.
Israel denunció la decisión y sostuvo que, en cambio, se debería investigar "la decisión de Hamás de transformar los hospitales en centros de mando militar y las escuelas en arsenales". "La decisión del Consejo es una farsa que debe ser rechazada por toda la gente decente", señaló la oficina de Netanyahu.
Si la comunidad internacional coincide en denunciar los lanzamientos de cohetes por Hamás -que superan los 2.000- también se multiplican las críticas al Gobierno israelí por los bombardeos aéreos y ataques de artillería que causan esencialmente víctimas civiles.
En tanto, Israel intentaba organizarse anoche después de que varias compañías aéreas estadounidenses y europeas suspendieran sus vuelos a Tel Aviv por razones de seguridad luego de que un misil impactara, en la víspera, en las cercanías del aeropuerto internacional Ben Gurion. Hamás calificó de "gran victoria" la suspensión de los vuelos internacionales desde y hacia territorio israelí por temor a disparos palestinos. Las autoridades israelíes ordenaron la apertura de un aeródromo en el sur del país y la compañía aérea El Al anunció que aumentará el número de sus vuelos.
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