Mientras en Washington crecía la presunción de una aceleración de los planes para iniciar la ofensiva contra el régimen de Saddam Hussein, lo que se trataría hoy en una crucial reunión, un grupo de opositores iraquíes ocupó la embajada de ese país en Berlín. Aunque el episodio fue conjurado por la policía alemana, puso de manifiesto un crecimiento de la oposición en el exilio al régimen de Bagdad y tensó más las relaciones entre éste y Occidente.
El secretario de Defensa de los EEUU, Donald Rumsfeld, y el vicejefe del Estado Mayor de la Marina, general Peter Pace, dos de los protagonistas de la reunión que mantendrá hoy George W. Bush con el alto mando militar. La eventual campaña contra Irak será uno de los temas predominantes.
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Si bien el portavoz de la Casa Blanca, No obstante, Fleischer aclaró que Bush mantiene su compromiso de lograr la salida de Saddam del poder, pero no se siente apremiado por el tiempo. Fleischer admitió que la cuestión de Irak podrá ser mencionada, «aunque el propósito de la reunión, su enfoque principal, es mucho mayor que eso», dijo.
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