Entre 1990 y 2001, más de 13 millones de extranjeros emigraron a Estados Unidos, algunos de ellos legalmente y otros sin documentos apropiados para radicarse y trabajar, según el informe universitario, que será publicado está semana pero fue adelantado en la última edición del diario «The Washington Post».
En ese período, cerca de 16 millones de personas se incorporaron al mercado de trabajo, de las cuales 8 millones eran inmigrantes. La cuota de los inmigrantes en el contingente de nuevos trabajadores ha crecido década tras década, desde 10% entre 1970 y 1980, hasta 27% entre 1980 y 1990, y 50% durante la década pasada, según el estudio.
«La economía estadounidense necesita, absolutamente, de los inmigrantes», dijo
Uno de los efectos más interesantes de la incorporación de inmigrantes al mercado laboral ha sido la disminución de la participación de los hombres nacidos en EE.UU. en la fuerza de trabajo. Un factor para esta disminución ha sido la oferta de jubilaciones anticipadas, y otro el hecho de que los jóvenes que abandonan los estudios en la escuela secundaria tienen menos probabilidades de emplearse que en otras épocas.
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