Bagdad (AFP, EFE, LF) - El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, firmó ayer un acuerdo en virtud del cual su gobierno se hará cargo paulatinamente del mando de las fuerzas armadas iraquíes, que dependían hasta ahora de una fuerza multinacional dirigida por Estados Unidos, mientras una ola de atentados dejó 44 muertos en el país.
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Por su parte, la cadena de TV Al-Jazeera difundió una grabación de audio en la que el nuevo jefe de Al-Qaeda en Irak, Abu Hamza al-Muhajer, afirma estar seguro de la victoria y critica la participación de sunnitas en el gobierno iraquí.
En otra declaración, atribuida también a Al-Muhajer, y divulgada por un sitio de Internet islamista, el líder terrorista pidió que cada sunnita mate al menos a un estadounidense en los próximos 15 días.
El primer ministro iraquí y el general estadounidense George Casey, comandante de la fuerza multinacional en Irak, firmaron un acuerdo según el cual Al-Maliki tomará gradualmente el control operativo de sus fuerzas militares.
El general Casey precisó, sin embargo, que los militares estadounidenses no dejarán aún el país.
En un primer momento, el gobierno iraquí tomará el mando de una de las diez divisiones del ejército iraquí, concretamente la Octava, mientras el resto continuará bajo comando norteamericano, antes de ser transferido progresivamente.
El acuerdo prevé la puesta en marcha de un Estado Mayor unificado iraquí que con el tiempo dirigirá las fuerzas armadasformadas por un total de 115.000 militares.
Por otro lado, Irak fue sacudido ayer por una ola de atentados con saldo de por lo menos 44 muertos (31 en Bagdad), pese al plan de seguridad en el marco del cual se han desplegado más de 30.000 estadounidenses e iraquíes en la capital.
Víctimas
Doce policías murieron y 39 personas, entre ellas 26 policías, resultaron heridas en un atentado suicida con coche bomba en el barrio de Karrada, en el centro de Bagdad.
Ocho iraquíes murieron, entre ellos tres policías, y 30 personas resultaron heridas en la explosión de otro coche bomba en el centro de Bagdad, no lejos del edificio del Ministerio del Interior.
Antes, un atentado contra una patrulla de policía había matado a tres personas, entre ellas un miembro de las fuerzas de seguridad y causó más de 13 heridos, cerca de una mezquita sunnita en el nordeste de Bagdad.
Dos policías murieron en el barrio de Dura en un tiroteo y un médico fue asesinado en el Oeste por hombres armados que le dispararon cuando se dirigía al hospital Al-Yarmuk.
Una mujer y un soldado murieron por la explosión de una bomba artesanal cerca de la mezquita sunnita Ibn Taymiy y un hombre murió cerca de un restorán en el barrio de Masur (Este).
En el resto del país, los hechos violentos dejaron un saldo de 11 muertos mientras fueron encontrados los cuerpos de 15 personas asesinadas a tiros.
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